SOUJIRO

25 de Septiembre del 2001 nació Soujiro.
19 de Diciembre del 2003 se fue...
Te fuiste muy joven pero ese tiempo valió para ganarte
nuestros corazones, para ser uno mas de la familia, alguien irremplazable.
No creas que me he olvidado de ti, si no hablo mucho es porque cada vez que oigo
la palabra Soujiro me entran ganas de llorar. No sabes lo mal que lo he pasado y
sigo pasando, muchas noches pienso en ti y no puedo dormir.
Nunca olvidare tus peculiaridades: el día que naciste y nos pensábamos que
eras negro, lo que te gustaba comer guisantes, los paseos en barreño que te dábamos
por el pasillo de la casa y tu tan feliz como si montaras en una atracción de
feria, la cesta rosa que la regalaron a mama y que tu se la mordías y te metías
en ella, esa manía tuya de dormir encima del mueble o la de subirte en la jaula
de los pájaros. Eras tan guapo, tan especial, con esas rayas de cebra y ese
color ceniza.
Te paso de todo, primero lo de la pata que te había mordido un perro (eso te
pasa por irte de patrulleo) y te quedaste sin piel, cada vez que ibas al vete veías
las estrellas cuando te arrancaba la piel muerta y se te veía toda la carne,
con la pata completamente pelada el vete nos dijo que como siguiera subiendo la infección
para arriba te la tendrían que amputar... ¿que seria de ti sin poderte subir a
los muebles? por eso reaccionaste y te curaste fenomenalmente, el vete dijo que
era increíble lo que había pasado!!!... ves Souji como cuando quieres puedes.

Después vino lo peor, los días mas grises de mi vida, la peor navidad que ha
podido haber. Empezaste a ponerte malito, te hinchaste, no podías hacer pis,
estabas flacucho pero barrigudo. aquel ultimo día de visita al vete, después
de miles de radiografías y pruebas, después de que te pincharan en la zona innombrable
para a ver si hacías pis y tras descartar muchas enfermedades, a Samu y a mi no
nos dejaron entrar... yo me temía lo peor, ese angustioso silencio que se
produjo en la sala de espera donde solo se nos oía a nosotros dos llorar
mientras perros, gatos y dueños nos miraban, aquellos momentos se me hicieron
eternos hasta que papa y mama aparecieron con la cara mas larga del mundo. Una
vez fuera nos dijeron que tenias una enfermedad del corazón, que te habían
mandado unas pastillas verdes pero que te las verías mal para salir adelante
porque al igual que las personas cuando viene algo así es inevitable.
Y llego el día inevitable, aquel 19 de diciembre, ultimo dia de cole cuando al
levantarme papa pronuncio las palabras mágicas y nos echamos a llorar. Fui a
clase a recoger las notas y me vine porque no hice nada mas que llorar. Pensaba
en aquellas noches previas que únicamente querías estar acompañado, que si
nos separábamos de ti soltabas un pequeño maullido, por eso aquella noche me acosté
mas tarde que nunca, después te puse en el sofá y allí te quedaste, el ultimo
lugar en el que estuviste.
Me alegro de no haberte visto muerto pero por otra parte siempre te recuerdo
enfermo, desvalido y luchando por aferrarte al ultimo hilo de vida. No se como
he podido escribir esto, cada vez que lo pienso me entra la llorera.
Ahora tus fotos estan en todas partes, siempre te llevo en mi monedero, en la
portada de mi agenda, en la carpeta pero hay un lugar que quedara vacío para
siempre: cada vez que miro hacia la estantería del mueble veo el hueco y me
acuerdo de ti.

