|
|
PICCOLO
Este homenaje va dedicado al ser mas especial que jamás ha existido.
Injustamente su vida se fue hace poco.
He de agradecer a mi madre por haberles dedicado tanto tiempo, levantarse
temprano para limpiar sus estropicios y los de los demas animales y a mi padre
por haber permitido que en un piso tan pequeño hayamos tenido hasta patos. Cambió mucho físicamente al hacerse adulto, se desvió de lo que todo
el mundo tenia por pato, de tamaño se hizo enorme, le salio una carne roja
granuda en la cara, su cuerpo era mas alargado, las patas parecian de dinosaurio
y en la cabeza tenia una cresta de plumas que siempre levantaba cuando saludaba
y te decia : "juuuuuuuuuuuuuh". Porque Piccolo siempre estaba riendo,
siempre hacia ese ruidito. Cuando llegábamos él salía a recibirnos entre los
perros, si no le acariciabas no te dejaba en paz, si llegabas de la compra con
bolsas Piccolo se metia detrás hasta la cocina y no se quedaba conforme hasta
que le acariciabas. Adoraba a todas las personas que entraban por muy
desconocidas que fueran, salía a dar la bienvenida a todos, él era así de
alegre, pero por desgracia no todo el mundo sabia apreciar su belleza...
determinadas personas le han llamado "bicho feo raro con cruce de pavo, que
tiene mas mezclas que un chucho". Asi que me puse a investigar y encontré
que Piccolo era de la especie Cairina Moschata, Piccolo era mas especial
aun que cualquier pato silvestre o domestico. Piccolo era tan especial, loco, divertido, descarado, simpatico, cabezota, bolote, valiente. Sus ojos eran los mas bonitos que jamas he visto, verdes claritos con el borde amarillo y el centro azules, parecian un arcoiris. De ver a Piccolo aprendi que los patos cierran los ojos con el parpado de abajo a arriba. Su unico punto debil siempre ha sido el agua, a veces se bañaba en la pila y en la piscina solo cuando le obligabas, pero nunca le ha gustado mojarse mucho porque sus plumas se secaban mas despacio que las de los demás...o porque nunca se ha considerado pato. Y mi pobre mio ha muerto de la peor forma, en el agua, incomprensiblemente ahogado. Yo ni siquiera fui capaz de sacarle cuando le vi muerto, para darle el ultimo abrazo, me quedé helada chillando, no quería ni mirarle a la cara pero al final lo hice y esa imagen me torturará toda la vida. Yo estaba segurísima de que Piccolo moriria de viejo, con 10 o 15 años, no con 5. Mi pobre Piccolo no sabes lo mucho que te quiero y que te echo de menos. Tu
cambiaste mi vida, me hiciste vegetariana, me hiciste aprender a amar a otras
especies tanto como se quiere a un perro o a un gato, porque cualquier animal
esconde muchisimo por dar y por demostrar y se merece ser querido y respetado.
|