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LACKY
Cuando decidimos adoptar otro perro, fuimos a la perrera de Talaverilla. Yo era pequeña, iba con la idea de un cachorrito mono. Una vez que entras alli, no existen cachorritos por los cuales decantarte, todos los perros son iguales. Entre tantos animalitos desesperados por salir, o simplemente porque les digas algo, es difícil elegir, te dan pena y si pudiera te llevarías a todos. Me recorrí todas las jaulas pero en una había un perro especial. Allí estaba Laky, la primera mirada que me dirigió me cautivó el corazón. Estaba en un espacio muy reducido con otro perro 3 veces mas grande (pastor aleman) que él que no le dejaba ni arrimarse a la comida. Me acerqué y Laky comenzó a moverme el rabo, a lamerme y a mirarme con sus ojitos brillantes. Desde entonces dije: "este"... y por muchos cachorros, perros de raza, cockers, etc que me enseñaron, yo tenía mis ideas fijas: me gustaba Laky, tenia algo especial. Tenia 3 años, estaba cojo, era un chucho... me daba igual, ese perro era mio, era para mi!!
A su edad Laky es uno de esos miles de chuchos especiales que han vuelto a vivir. Los adultos son los mejores perros que hay, pues se conforman con poco, lo dan todo por volver a tener una vida medianamente decente, son mas conscientes de lo que han sufrido en su pasado, y por eso, en su nuevo hogar hacen lo posible por agradar a su dueño. Se adaptan, aprenden, conviven con otros animales... los perros y gatos adultos, son lo mejor.
Le gusta tumbarse debajo de la silla de la abuela, venirse al campo a coger castañas, le encanta bañarse, irse detrás de cualquier persona, estar con los conejos, y sobre todo que le acaricien. Es mi perro-koala, con su nariz de boton, orejas peludas y ojos gigantes. Recomiendo a quien piense en tener un perro que se pase por una perrera... hay miradas que no se pueden resistir.
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