CARDENALITO DE VENEZUELA

(Spinus Cucullata)

PROLOGO


Mis primeras experiencias con los pájaros las tuve a los 8 años de edad criando con una pareja de periquitos. Ya que nacen cada 2 días yo me quedaba el más joven de cada nidada para amaestrarlo y ya se convertían en mis mascotas preferidas. Han pasado muchos años (en la actualidad tengo 44) pero sigo guardando un entrañable recuerdo de aquella experiencia y sobre todo de lo que una pequeña ave puede llegar a ser de afectuosa con su dueño.
Más adelante me dediqué a la cría del canario, la cual considero imprescindible para abordar otros fringílidos más complicados. Durante bastantes años abandoné el hobby hasta que hace 15 años un amigo me enseñó una pareja de cardenalitos criados en cautividad que se había comprado en Italia. Había visto fotografías y leído algo sobre ellos, pero verlos era muy diferente y me quedé enamorado al momento de esta especie. Al recabar más información sobre esta especie comprobé lo lamentable de su situación en su país de origen Venezuela, decidiéndome finalmente a adquirir 4 parejas reproductoras en un viaje a Bélgica. 
Con el tiempo me he ido poniendo al día sobre la situación del resto de spinus americanos y si bien la mayoría (con las excepciones del spinus siemiradzki, el s. crassirostris y el s. dominicensis) no están tan en peligro de extinción como la del cardenalito , van hacia una similar peligrosa decadencia..
No es mi intención aburrir explicando mi vida, sólo intento motivar a mis compañeros ornitólogos para lo que es inicialmente un hobby entiendan que se puede ir más allá, colaborando en la supervivencia de especies en peligro de extinción. La experiencia en el mantenimiento y cría de cualquier fringílido sirve para el resto de ellos.
El Cardenalito de Venezuela genéticamente está salvado pero hace tiempo que comenzó el declive de otros parientes y vecinos suyos. 
El simple hecho de criar estas especies en cautividad evita gran parte de las importaciones ilegales que se hacen hacia Europa y dejan de ser en sus países de origen una fuente de ingresos para unos pocos desalmados.
Pero la captura de aves salvajes es agravada por la situación económica y el hábitat degradado de varios países centro y sudamericanos. Estas situaciones tengo la impresión de que no van ha tener un punto de inflexión hasta dentro de muchos años y cuando se tomen medidas serias y efectivas, será demasiado tarde para gran parte de la avifauna americana. En gran medida los culpables de esa situación somos los países desarrollados y entre ellos todos los ciudadanos europeos ya que las demandas de materias primas, llámense pájaros, maderas tropicales, petróleo, perfumes, alimentación, etc contribuyen a la sobreexplotación. 
Es muy sencillo se trata de CRIAR PARA PROTEGER y esta frase no es mía sino que la leí en la revista de la Federación Ornitológica Italiana.

MI TEORIA PERSONAL SOBRE LAS POSIBLES REINTRODUCCIONES 
No tengo ningún tipo de experiencia en la reintroducción de aves a su hábitat salvaje pero sí soy un observador de los animales salvajes y procuro analizar la naturaleza que habitan incluyendo la influencia y coexistencia del ser humano en ella.
Son de gran ayuda los parques naturales, zoológicos y la cría en cautividad a título personal o mero hobby que efectuemos los ciudadanos de a pie, pero no dejan de ser las únicas soluciones al día de hoy, radicales pero lamentablemente las únicas que somos capaces de abordar.
El paso siguiente es el desarrollo sostenido de nuestro entorno, en el que puedan desarrollarse las tareas de explotación agraria e industrial sin influir de forma singular en la merma de flora y fauna autóctona.
Un ejemplo que se me ocurre para nuestro Cardenalito de Venezuela, sería una zona agraria en la que se respeten parte de las plantas silvestres a modo de pequeñas zonas vírgenes intercaladas entre los cultivos con árboles donde ellos puedan nidificar y los campos dedicados al cultivo para consumo humano o de animales domésticos no sean del tipo monocultivo sino de varias plantas, evitando el uso de pesticidas nocivos.
Una zona así no permitiría la subsistencia de grandes bandadas de Cardenalitos pero sí de pequeños grupos familiares, que a la larga son los que realmente pueden mantener la especie. Este esfuerzo evidentemente ha de ir acompañado de una educación desde el colegio a las personas residentes e incentivos fiscales para la población.
Para afrontar con las mínimas garantías de éxito cualquier reintroducción ya sea en zonas rurales o parques naturales lo que sí hemos de tener claro es que esas aves no serán vueltas a capturar, tendrán alimento suficiente para reproducirse y no serán comida de animales domésticos como los gatos.

DOS FORMAS DE REINTRODUCCIÓN 
Suelta de pájaros criados en cautividad
La reintroducción de aves que hayan sido criadas en cautividad es extremadamente compleja y muchos intentos han acabado en fracaso.
En mi ciudad, Barcelona (España) se soltaron varias parejas de halcones para espantar dentro de lo posible a las grandes bandadas de palomas que habitan en la parte antigua de la ciudad. El fracaso ha sido doble; en primer lugar las palomas pocos metros se han desplazado ya que la silueta aérea del halcón que teóricamente tendría de asustarlas no lo hace, al comprobar que cada halcón con 2 palomas que se coma a la semana deja de ser peligroso.
En segundo lugar, de las 6 parejas que soltaron hace un año han muerto 5 halcones y sólo se ha reproducido una pareja. Estos halcones habían sido criados en cautividad y la comida no les iba a faltar ¿qué ha sucedido? Entre otras cosas el exceso de comida los ha vuelto apáticos, las palomas están muy contaminadas y esto afecta al ciclo reproductivo de los halcones, pero seguro que hay más factores. 
El principal problema en la reintroducción del Cardenalito en su país de origen Venezuela es la poca cantidad de cardenalitos salvajes que hay, los cuales serían imprescindibles como soporte de los reintroducidos (criados en cautividad). Los pájaros soltados se han de unir a bandadas salvajes pero sólo quedan grupos familiares aislados, con todo ello no quiero ser pesimista, sino realista. Es difícil pero no imposible. 
En primer lugar se han de instalar los cardenalitos dedicados a la suelta en grandes voladeras al aire libre cubriendo zonas de la naturaleza; estas voladeras han de estar diseñadas de tal forma que no puedan entrar reptiles como las pequeñas serpientes que son grandes depredadores de los pájaros durante la noche. 
Estas voladeras han de estar en zonas secretas y vigiladas de parques naturales cerca de los grupos de cardenalitos salvajes.
Soltarlos en pequeños grupos de ambos sexos en la época del año de mejor climatología y más abundancia de alimentos silvestre e inicialmente que dispongan de comederos y abrevaderos en zonas cercanas a su punto de suelta. De estos primeros grupos se ha de efectuar un seguimiento y que estarían anillados (las anillas pueden ser de colores) se observaría su aclimatación y siempre sin prisas para soltar más pájaros. No todos sobrevivirán el primer año pero con un 60% de éxito sería suficiente.
Colocación de huevos en nidos de otros spinus salvajes 
Un sistema poco estudiado en las reintroducciones de pájaros criados en cautividad es colocar huevos de la especie a reintroducir en nidos de especies genéticamente cercanas que estén criando en ese momento en plena naturaleza.
De entrada los factores en contra son varios; se van ha sacrificar huevos de la especie salvaje, hay que hacer un seguimiento de esos nidos para hacer coincidir fechas de inicio de la incubación y puede que alguna hembra de la especie a utilizar reconozca la diferencia de los huevos o aborrezca el nido al ser manipulado. 
Pero si el experimento resulta el éxito es inmediato, capturándose al cabo de unos meses los cardenalitos nacidos mediante este método para su suelta en las zonas a poblar.
La especie ideal para esta prueba es el Cabecita negra (spinus magellanica) por varios motivos:
1º Es el único pariente del Cardenalito que no está actualmente en peligro de extinción por lo que el sacrificio de varias posturas de sus huevos no es significativo.
2º Cría en gran parte de Sudamérica (incluida Venezuela) y la localización, seguimiento de los nidos no sería complejo.
3º Y lo principal es que yo los he empleado en alguna ocasión como nodrizas de mis cardenalitos y aunque esos cabecitas negras ya eran nacidos en cautividad, el resultado es ideal. El tipo de alimentación es el mismo y la aceptación de huevos y pichones era perfecta, aunque esta experiencia sea con hembras de cabecita negra ya nacidas en cautividad; los días de destete (desde que salen del nido hasta que comen solos los jóvenes) son los mismos ya que son parientes tan cercanos que existe una fertilidad relativa en los hijos entre ambas especies. Del cabecita existen varias subespecies que habitan desde los Andes, las grandes llanuras de la Argentina y hasta en el mismo Venezuela. Se trataría evidentemente de utilizar la subespecie que esté en un hábitat lo más parecido a las zonas venezolanas a repoblar. 
Este sistema sólo se ha de emplear si falla la clásica suelta de Cardenalitos domésticos pero bien pensado no estaría de más que algunas parejas de Cardenalitos volaran por los cielos de Argentina, Paraguay, Uruguay , Guyana o de Chile, pero aunque las zonas frías hay que evitarlas ya que los cardenalitos salvajes no las soportan, los domésticos pueden soportar tranquilamente temperaturas de hasta 5 grados centígrados aunque con estas temperaturas han de tener al alcance granos más oleaginosos y proteicos (negrillo y perilla) pero también se pueden añadir llegado el invierno en cebadores colgados de los árboles como se hace con el jilguero americano (carduelis tristis) en EE.UU. y Canadá. 

EN FIN POR IDEAS QUE NO QUEDE.

Y para acabar, si realmente hay una sana voluntad de los señores que hacen del discurso su forma de vida (los políticos), se puede amortiguar esa decadencia con medidas que para nada influyan en los grandes presupuestos nacionales.

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