Spain is different.
Spain
is different, reza un antiguo eslogan
sobre este país. Cierto es si miramos con atención la postura actual de nuestro
gobierno ante la invasión de Irak, los constantes atentados de los mafiosos
de ETA o advertimos los persistentes abusos policiales contra los derechos
humanos. Pero además de estas cosas conocidas por todos, existe en Cataluña
otro matiz que nos hace diferentes con el resto del mundo: La cuestión del
idioma llevado a extremos ridículos por parte de la Generalitat y por los
sectores más rancios de la sociedad catalana. Sin ir más lejos ni adentrarme
en aspectos legales desconocidos hablaré sobre una situación vivida por mí,
en el trabajo que por desgracia efectúo en una emisora de radio catalana.
Aunque cualquiera que escuchase la susodicha emisora pensaría que simplemente
es una radio de fórmula musical, puedo asegurar que esto dista mucho de la
realidad. Quiero decir que esta empresa discrimina el idioma de Cervantes,
llevando esta situación hasta el extremo de echar a cualquier persona que
tenga algún tipo de trabajo en la emisora por hablar en español o mostrar
una idea diferente respecto a la visión que ellos tienen de una Cataluña independiente.
Duro pero real. Censura idiomática o política podría llamarse, aunque opino
que el mejor término sería fascismo. Fascismo puro subvencionado por el gobierno
autonómico –que hasta la gasolina de los vehículos de la empresa se pagan
desde este organismo y fue beneficiaria del asunto de las concesiones de frecuencias
de FM - y llevado a cabo por dos personas vitoreadas en la política catalana
por considerarlos anti- fascistas. Lo dicho, Spain is diferent. Una
de estas dos personas, creadores de la emisora de radio fórmula, se atrevió
ante la huelga del 20-J a amenazar a sus empleados a vox populi: Qui demà
vulgui fer vaga que es passi per la meva oficina i li donaré el finiquito.
“Quien mañana quiera ir a la huelga que se pase por mi oficina y le daré
el finiquito” -Le dieron la vuelta a la tortilla y el obrero que luchó
por ellos continua desamparado-. Sí, es considerado por los mismos que pusieron
en práctica la ley de normalización lingüística un garante de la democracia.
En cualquier otro país sería visto como un déspota inquisidor. Pero Spain
is different, por lo tanto se le otorga a él, a su compañero de andanzas
y a la emisora el título de amantes de la libertad. Ver para creer. España fue diferente y hoy en día continúa siéndolo y sino, que baje
Dios y lo vea.