"Desde
la ciudad de Estambul se divisaba a
lo lejos, junto a la línea del
horizonte del Mármara el barco
pirata de Bajel. Bajo el sol descargaban
dos botes, los cuales se iban llenando
lentamente de hombres fornidos y rudos,
los cuales remarían momentos
más tarde hasta alcanzar la orilla
arenosa de la costa turca. En la popa
del barco, el capitán cantaba
alegremente y sobre él, una columna
de vivas gaviotas entonaba una cancioncilla
de estridentes graznidos, quizás
en un vano intento de acompañar
la entonadilla del pirata con coros
chillones y burlescos."
Primer
capítulo de la novela.
(Leer
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