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desobediencia civil

 

A finales de 1943 Himmler ordenó aplicar la “solución final” en Dinamarca, y cuando hubo que detener a la población judia el mando alemán se encontró con que la policia local se negaba a colaborar en ello, mientras miles de personas no judias salían esos dias a la calle portando la estrella de David en el brazo, incluido el propio Rey. La población escondió y ayudo a huir a muchos judios, lo que hizo que sólo un 5% de los judios daneses fuesen detenidos. Esto es un ejemplo de desobediencia civil, y en la historia hay muchos ejemplos más pero claro, siempre es más divertido escribir la historia con feroces batallas dirigidas por heroicos militares que de hechos cotidianos realizados por gente normal, sobre todo por que es una forma de participación ciudadana que resulta incómoda en la actualidad por varios motivos: a) va contra el planteamiento cultural posmoderno que promueve el individualismo antirromántico (1) basado en la estética y en planteamientos conservadores; b) muestra el hecho de la falta de representación política real de una parte importante de la población, un agujero en el sistema democrático actual por cubrir; c) plantea lo discutible del poder de la violencia, el fin de la violencia como dogma constante en el desarrollo de muchos conflictos.

 

La desobediencia civil es una práctica de participación democrática colectiva para responder a leyes o situaciones injustas promovidas por el poder establecido, consistente en negarse de una manera organizada a aceptar la ley o la situación y mostrar el absurdo de esta desafiándola conscientemente. La lucha por la independencia de la India de Gandhi, el movimiento por los derechos civiles liderado por Luther King en EE.UU. son los ejemplos históricos más citados de desobediencia civil.

 

La insumisión ha sido el movimiento de desobediencia civil más fuerte y de más impacto surgido en Europa desde los años 70. Surgió como respuesta del movimiento antimilitarista a la promulgación por parte del PsoE de la Ley de Objeción de Conciencia (LOC) el dia de los Inocentes de 1984. La LOC legislaba un servicio “social” sustitutivo de la mili (PSS) más largo (18 frente a 12) y con un reglamento aún más duro que el militar, creaba un consejo (CNOC) que decidía quién era admitido oficialmente como objetor y quién no, negaba la posibilidad de objetar a mitad de mili, e intentaba despolitizar la Objeción de Conciencia (OC) quitando su fundamento antimilitarista. Por aquella época los planteamientos antimilitaristas ya habían empezado a llegar a la sociedad aúnque el número de objetores seguía siendo pequeño. Los movimientos antimilitaristas (el Movimiento de Objetores de Conciencia (MOC), las coordinadoras Mili-KK, CAMPI, ...) decidieron desafiar al CNOC planteando la Declaración de Objeción Colectiva, manifiestos colectivos masivos de OC donde se objeta al SM y a la PSS y los firmantes, hombres y mujeres, se niegan a declarar los motivos de su objeción.

 

La LOC queda congelada debida a un recurso de inconstitucionalidad hasta que, en 1988,  se pone en aplicación y el CNOC niega el reconocimiento de objetor a los firmantes de las declaraciones colectivas, siendo llamadas todas estas personas al SM y comenzando entonces las detenciones masivas de objetores insumisos. Comienza la campaña de desobediencia organizada y de respuesta a la represión: campañas de información a la opinión pública, acciones simbólicas en instalaciones militares y en entidades que aceptan prestacionistas, creación de grupos de apoyo (legal, económico, afectivo, político, ...) de los insumisos presos y los en busca y captura, sensibilización y búsqueda de apoyos en movimientos sociales a la desobediencia a la LOC, creación de coordinadoras de abogados para enfrentarse legalmente a la represión, diálogo con los partidos políticos, ... el número de insumisos iba creciendo y las carceles se iban de objetores. La opinión pública comienza a responder apoyando en parte importante al movimiento con lo que el gobierno del PsoE, al ver la creciente impopularidad del ejército y el SM,  echa moderadamente marcha atras a la represión, primero pasando los casos de los tribunales militares a los civiles y después ofertando la disminución del tiempo de duración del SM (a 9 meses) y la modificación de la LOC, pero por otra parte sigue persiguiendo y encarcelando insumisos. El movimiento no dejaba de crecer y la sensibilidad popular, conmovida por la hipocresía militarista de la Guerra del Golfo,  les iba dando la razón.

 

En Zaragoza se generó una gran protesta popular al encarcelamiento del estudiante Antonio Oriol y el número de objetores se iba triplicando. El gobierno, viendo el apoyo social de la insumisión y la multiplicación del número de OC, optó entonces por intentar desarticular el movimiento, haciendo que la represión judicial fuera más suave o más dura según las provincias, y comenzando una campaña de mejora de la imagen del ejército español llevándolo a participar en misiones internacionales llamadas de pacificación (mientras se negaba a acoger refugiados y continuaba vendiendo armamento a paises en guerra y a dictaduras), y a su vez los  partidos políticos intentan manipular al movimiento incluyendo proclamas electoralistas en sus programas sobre el SM y la OC. El movimiento antimilitarista sigue con la campaña de desobediencia civil encontrándose con nuevas realidades, como el plantearse la desobediencia dentro de la prisión (ruptura del tercer grado penitenciario) y la denuncia de la situación de las cárceles, auténticos campos de concentración en medio de nuestras ciudades. En 1995 llega a haber simultáneamente 36 insumisos presos en Torrero. Continúa habiendo un flujo contínuo de insumisos y la campaña continúa, a pesar de que la respuesta popular ya no es tan fuerte como al principio del movimiento.

 

El movimiento de insumisión ya ha conseguido en esa época que la sociedad asuma parte de sus objetivos y eso hace a su vez que deje de tener peso a nivel de movilización social. La reforma del código penal de Primavera de 1996, que sustituye la pena de prisión por la de inhabilitación (prohibición de ejercer cargos y empleos públicos y de obtener becas y ayudas públicas), y el anuncio del gobierno conservador del próximo fin del SM ha hecho volver al movimiento el buscar nuevas formas de desobediencia civil y a continuar lucha antimilitarista por otros caminos, sin dejar la insumisión y buscando nuevas respuestas a la nueva forma de represión. Objeción fiscal (redirigir en el IRPF el % militar), lucha contra el tráfico y fabricación de armamentos (ej.: Instalaza, situada junto al parque Bruil, fabrica elementos para minas antipersona), denuncia de la cooperación de la Universidad con la investigación militar,... , y, naturalmente, la desobediencia civil a las leyes injustas, son algunas maneras de trabajar por un mundo más justo y solidario (esto es, pacífico).

Desgraciadamente aún queda mucho camino por andar.

Besos.

José Angel, Otono 1996

 

(1) el romanticismo promovía un individualismo revolucionario, el desarrollo personal y la búsqueda de uno mismo unido a la lucha por una sociedad más justa y solidaria, el individuo comprometido con sus circunstancias y su momento, sin miedo al riesgo, sabiendo que uno sólo es libre si el Otro es libre.

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