EL PORQUÉ DE UNA DIETA ÉTICA
Cuando alguien decide omitir los productos de origen animal de su alimentación por razones éticas, es porque dichas razones son más poderosas que la costumbre, los gustos personales, la habitual resistencia a cambios drásticos, o el temor a la incomprensión social y a la incomodidad que supone ser vegetarian@, en las comidas grupales basadas en carne o pescado. ¿Qué puede ser tan poderoso como para que cambiemos a pesar de los obstáculos? La comprensión de que los cambios personales son lo único que puede transformar la realidad y disminuir el sufrimiento.
Sabemos que en el mundo existe una gran diversidad de costumbres culinarias. El denominador común es que en casi todas partes se comen diariamente productos de origen animal, ya que la creencia universal es la de que los animales no humanos están para nuestro uso. (Eso lo dijo Dios en el Génesis, pero la mayoría de los ateos, por ejemplo, comen carne de animales explotados ). Por otro lado, las empresas que se dedican a comercializar éstos productos, han puesto énfasis en crear la necesidad de los mismos en la gente, extendiendo la idea de que no sólo son excelentes para la salud, sobre todo en el caso de los lácteos, sino que son imprescindibles para satisfacer nuestros requerimientos nutricionales, lo cual es falso, y la prueba más evidente es que hay muchas personas completamente vegetarianas, sin ninguna carencia nutricional, y además con menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer que el resto de la población.
Si nos preguntamos qué hay detrás de los productos lácteos, los huevos, la carne y derivados, el pescado... La respuesta es siempre la misma: el inaceptable sufrimiento de miles de millones de animales no humanos en todo el mundo. A través de los diversos informes de las asociaciones de defensa animal, de los libros sobre el tema etc, vemos cómo el idílico mundo que todos hemos conocido cuando éramos niñ@s, de la granja con los animales moviendo la cola haciendo lo que más les gusta, con amables granjer@s cuidándoles sonriendo,es sólo literatura infantil y que la realidad es bien distinta:
Los animales que utilizamos para comida (y mucho más) viven vidas miserables, desde que nacen hasta que se les mata. Generalmente se les priva de satisfacer necesidades tan elementales como darse la vuelta, cambiar de postura, relacionarse normalmente con sus congéneres, cuidar de los recién nacidos el tiempo necesario, etc.; se les impone la soledad o el hacinamiento. El aburrimiento y el stress provocado por condiciones de existencia tan antinaturales, les producen graves desequilibrios a todos los niveles, y suelen vivir una décima parte de lo que vivirían en libertad. Por supuesto, los medios suelen ofrecernos una visión distorsionada de ésta realidad, refiriéndose a las vidas de estos animales, por ejemplo, como "cría intensiva de ganado, de acuerdo con la normativa europea", omitiéndose por lo general los detalles que sin duda darían que pensar a bastante gente.
Aunque los peces que no proceden de piscifactoría, viven en teoría libres hasta que se les pesca, su terrible muerte por asfixia o por descompresión, debería hacernos recapacitar sobre lo imprescindibles que son para nuestra alimentación. Además, la pesca sistemática está devastando los océanos, dejando una estela de destrucción cada vez mayor.
No sólo la cría intensiva de animales domésticos es una práctica aberrante desde el punto de vista de los individuos implicados, los cuales sufren sus consecuencias más directamente, el medio ambiente, como ya se ha señalado con los océanos, se ha visto enormemente perjudicado por la necesidad cada vez mayor de cultivos y tierras de pasto para alimentar a estos animales, y por la ingente cantidad de recursos que este negocio requiere, así como su impresionante capacidad contaminante. Una alimentación vegetariana, traería consigo beneficios para los humanos, que podrían emplear para consumo propio, muchos de los cultivos que ahora se emplean para alimentar a la superpoblación que hemos generado de los llamados "animales de consumo", y traería beneficios para éstos, cuyo número además se reduciría considerablemente, y sin duda verían mejoradas sus condiciones de vida notablemente, al dejar de ser objetos de producción y poder vivir de acuerdo a sus necesidades. ¿Nos estamos refiriendo con esto a la ganadería ecológica? Rotundamente no, puesto que toda forma de propiedad, va a implicar abuso y explotación más o menos encubiertos, sin olvidar que los animales de la ganadería ecológica, viven hasta que dejan de ser productivos.
¿Somos tan limitados que sólo entendemos la necesidad de transformar arraigadas costumbres o nociones obsoletas de la realidad cuando ello afecta muy negativamente a nuestros intereses? La respuesta es sí, desgraciadamente. El mundo tan podrido que conocemos es consecuencia de anteponer los propios intereses a los de aquellos que en algún sentido se han considerado seres inferiores. Toda nuestra civilización está basada en la explotación y el abuso hacia quienes nos hemos considerado superiores de alguna manera, debido a la procedencia geográfica, social, a la raza, a la religión, al sexo. O pertenecer o no a la categoría de ser humano, seguramente, el más universal de los prejuicios, y sin duda el más difícil de desenmascarar, debido a nuestra escasa capacidad de empatía hacia seres distintos a nosotr@s, y a los enmarañados intereses económicos creados en torno a la explotación de los animales.
Siempre se han podido racionalizar y justificar los actos más perversos, de manera que por ejemplo según el filósofo René Descartes, que consideraba a los animales como máquinas, era perfectamente adecuado diseccionar a un perro completamente consciente para estudiar el funcionamiento en vivo de su cuerpo
Pero también han existido siempre voces que llamaban a una comprensión de la realidad, fuera del alcance de la mayoría de sus contemporáneos. Con los años y los siglos, generalmente se han retomado dichas voces, y se han unido nuevas, hasta que el estruendo es tan molesto que no se puede seguir ignorando. Sólo si somos much@s, quienes demandan un gran cambio, al mismo tiempo que, vivimos en coherencia con nuestras ideas, se irán creando lentamente las condiciones que lo harán posible. Nuestra alimentación, debería ser exclusivamente vegetariana, si deseamos un futuro mejor para nosotr@s y los demás animales.
Inma Morales.
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