CARNE ECOLÓGICA
En estos días en los que el consumo de carne vuelve a ser noticia, ya que se ha detectado una enfermedad animal que puede ser contagiada al ser humano los animales de consumo están siempre enfermos, pero mientras ello no afecte nuestra seguridad nos es indiferente , está tomando relevancia la opción de la llamada "carne ecológica". En la pasada edición de la feria alternativa "BioCultura" en Madrid a primeros de noviembre, había presentes, mezclados entre la agricultura biológica, artesanía de todo tipo y hamburguesas vegetales, dos puestos que ofrecían este "producto". También en un boletín reciente de la asociación Vida Sana, (promotora de BioCultura), podíamos leer un artículo ensalzando las virtudes y bondades de una risueña ganadera catalana quien, al parecer, quería mucho a sus animales y se encargaba de que llevasen una existencia feliz y placentera "un hotel para las vacas". También comienza a verse en algunos herbolarios paquetes de plástico con trozos de carne dentro, pedazos de tendones y masa muscular en extraña convivencia con tofu, seitán y galletas integrales. En general, la asociación VidaSana está lamentablemente siguiendo este camino, y en su cadena de tiendas-restaurantes (CommeBio, en Barcelona y Madrid) no falta nunca.
Se hace necesario un posicionamiento del movimiento animalista ante este fenómeno, pues tiene más enjundia de lo que parece. Dependiendo de la postura ética que cada cual asuma, la cuestión toma matices muy diferentes. Para los defensores del bienestar animal, quienes alimentan una ética antropocéntrica según la cual todas las especies animales están al servicio de la especie humana (casualmente la suya) y por tanto ponemos cualquier preferencia humana por encima del derecho a la vida de cualquier ser pero eso sí, siendo muy cariñosos con ellos , probablemente sea éste un gran invento. Pero para l@s que pensamos que los animales sí tienen derecho a la vida y a la libertad, exactamente igual que nosotr@s, significa un paso atrás. ¿Por qué un paso atrás, si aparentemente las condiciones de vida de esos animales son bastante mejores que las de sus infortunados compañer@s, lo cual podría parecer un avance? Por la misma razón por la que cualquier progreso obtenido basado en premisas bienestaristas y por lo tanto antropocéntricas en lugar de biocéntricas , implica, a cambio de una pequeña disminución de la crueldad, un refuerzo en la idea de que los animales son meros instrumentos para fines humanos, y por tanto no tienen valor en sí mismos.
Pongamos un ejemplo: imaginemos a J. Gómez, ciudadan@ normal y corriente que lleva una dieta carnívora convencional y no se ha planteado cambiarla, aunque, eso sí, algo ha escuchado alguna vez sobre la miserable existencia que soportan los animales que se come, lo cual es una lástima pero al fin y al cabo también sufren las personas, etc... y nuestr@ querid@ Gómez se olvidó del asunto. Pero ahora se entera de que existe la carne ecológica y de que los animales ahora ya no sufren "pero si encima viven como reyes, ¡mejor que muchas personas!" piensa, y la minúscula parte de incoherencia moral que aún dormía en algún lugar de su mente, termina por esfumarse del todo. Si antes era difícil que Gómez cambiara sus hábitos alimenticios hacia una dieta no cruenta o menos cruenta, ahora es casi imposible. Ya no existe problema para él/ella, porque para empezar no se ha tocado el problema de fondo. Nadie le ha hecho preguntarse si nos parece correcto disponer de la vida de millones de seres para nuestro uso y beneficio, nadie le ha hecho cuestionarse si le parece legítimo matar a otro para comer tú... Al revés, se le ha reforzado la idea de que sí es legítimo hacerlo. De esta forma, avanzamos un escalón y descendemos cinco; y no es la primera vez que esto ocurre en la lucha animalista, porque mientras no salga a la luz y se examine el verdadero núcleo del problema, el desfile de muertos seguirá marchando y creciendo de día en día delante de nuestras obtusas narices.
Por lo demás, la carne ecológica como tal nunca podrá constituir más que un exiguo segmento del mercado cárnico. Suponiendo que tuviera éxito y cada vez más gente la demandara, sería imposible mantener a un número cada vez mayor de animales en esas "idílicas" condiciones, no sería rentable, y poco a poco se bajaría el listón de "felicidad" e idoneidad de condiciones de esclavitud de los animales, con lo que iría siendo cada vez menos "ecológica" y volveríamos al punto de partida. Nunca podrá ser rentable para las inmensas necesidades de consumo actuales, mientras cada ciudadano occidental se atiborra de carne todos los días. No es más que un espejismo, y además ni siquiera cabe pensar en una mejoría porque no se trata de vacas que hayan sido "rescatadas" de las inmundas granjas factoría para ser llevadas a los verdes prados, (lo que tal vez haría algo más viable éticamente el asunto); más bien las vacas en las granjas siguen sufriendo mientras nuevos animales son críados para esta otra modalidad de consumo. Así las cosas, la única respuesta posible a la carne ecológica es un rotundo "no, gracias" y seguir luchando para que no tengamos que matar seres sintientes para comer.
Rafael Boró.
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