|
El Angliru (Asturias)
En abril
de 2004 intentamos, inocentes de nosotros, el asalto al mítico
pico asturiano. Solo puedo decir que todo lo que hayáis oído
sobre él es cierto. Los últimos 6 km de subida son sencillamente
terroríficos.
Por fortuna,
la cima estaba nevada, de modo que tuvimos que darnos la vuelta 2 km antes
de alcanzarla, justo cuando íbamos a tropezarnos con la cuesta
des Cabres y su famoso 23,5% de desnivel, es decir, justo cuando íbamos
a echar el pie a tierra y a regresar con el rabo entre las piernas. La
meteorología nos bendijo con una derrota honorable.
Antes, sin
embargo, conseguimos subir, con más pena que gloria, la cuesta
des Cabanes, un tramo con una pendiente de "sólo" el
21,5%, que tampoco está mal.
|

Antes de iniciar la subida, al Abuelo lo delataba esa risilla
nerviosa que produce el miedo. Efectivamente, no teníamos ni idea
de donde nos metíamos, pero nos lo imaginábamos

Por suerte no tuvimos que tomar la decisión de volvernos
antes de hacer cima. La nieve lo decidió por nosotros.

Al pie de la cuesta des Cabanes. No es la de les Cabres,
pero casi. Tomamos la foto bajando, porque subiendo, si te paras, ya no
arrancas. La sonrisa es falsa: me dolían hasta las uñas.

El Abuelo y Gigi en una zona del descenso, cuando aún
no había empezado a llover y no estábamos al borde de la
congelación
|
|
Los Lagos de Covadonga (Asturias)
Subir
a Los Lagos era una vieja aspiración que realizamos en la Semana
Santa de 2003. Tuvimos suerte e hizo un día estupendo.
La subida
es dura, pero asequible estando medianamente preparado. Hay varios tramos
con pendientes importantes, en particular el que llaman La Huesera, que
parece no acabar nunca y puede llegar a atragantarse, pero a ritmo tranquilo
se puede subir sin demasiadas penalidades.
Si pones
juntas la sensación que se tiene al llegar arriba y descubrir de
pronto el Lago Enol, y la que se tiene cuando, un poco más tarde,
te metes entre pecho y espalda una botella de sidra y medio cabrito asado,
obtienes uno de los días más redondos a los que puede aspirar
un ser humano.
|

Inmortalizados
al pie del lago Enol, justo después de la hazaña. El temblor
de piernas no se aprecia en la foto.

El Abuelo,
con su Globetrotter y su camiseta del Sporting, y yo, con mi burraca
de 15 kg, disfrutando del paisaje
|
|
El Telégrafo (Becerril,
Madrid)
En febrero
de 2004 estuvimos en la sierra de Madrid desafiando a los elementos. Una
ruta muy recomendable por los alrededores de Becerril que pudo acabar
en tragedia cuando nos decidimos a ascender al nevado Telégrafo
(¿han oído hablar de esas momias que encuentran en los glaciares
en perfecto estado de conservación? Pues eso)
|

Camino del Telégrafo, todavía en terreno
seguro

Gigi coronando,
como si llevara toda la vida pedaleando sobre la nieve
|
|
Dehesa
Boyal (Puertollano,
Ciudad Real)
Cerca de
Puertollano, Puertollano, faro industrial de La Mancha, se encuentra esta
zona verde de la que parten multitud de rutas que se adentran en el desconocido
y fascinante Valle de Alcudia.
Algún
día espero hacer alguna ruta larga por allí y subir a esta
página algunas fotos.
|
Villy y un
ciclista enmascarado que prefiere mantener el anonimato, posando con seguridad
y prestancia en las inmediaciones de la Dehesa Boyal
|
|
Jabalcuz (Jaén)
Muy cerca
de Jaén capital se encuentra este imponente picacho que cuenta
con una subida extenuante por una pista de tierra que parece no tener
fin. Sin rampas excesivamente duras (menos la primera), su longitud lo
convierte en un coloso mucho más apabullante, dicen, que la vecina
Pandera.
Estas fotos
están seleccionadas de las que se hicieron durante una expedición
que, como suele ser habitual, estuvo a punto de costarnos la salud en
el otoño de 2003
|

El Abuelo,
cerca de la cima, murmurando sin duda juramentos no reproducibles aquí

Gigi apretando
los dientes en el último esfuerzo antes de coronar

Esto es lo
que ocurre en ausencia de oxígeno

Villy, el
Abuelo, Cristina, Gigi y yo en el Puerto del Aire, muy cerca de la cima,
preguntándonos qué narices hacíamos allí
|