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Renuncios: Ir a la primera parte para ver los renuncios específicos de la historia. Las palabras entre * estaban escritas en español en la versión original.

 

LEGADO DE SILENCIO
(SILENT LEGACY)

Escrito por Ciaràn Llachlan Leavit
Traducido por Ana P. Alonso (Asrials)

Parte 4 de 11

© Febrero, 1999

Ninguna parte de este texto será reproducido entero, o en parte, sin el expreso consentimiento de la autora.

 

Capítulo 23

Sentía como si el cerebro quisiera salírsele por el estómago. ¿Cómo era ese antiguo refrán? Licor, cerveza – nunca temas; cerveza, licor nunca peor. Eres demasiado mayor para esto, pequeña. Abrió un ojo con cautela. Por ahora todo bien. La habitación del hotel seguía aun a oscuras, las cortinas evitaban que entrase la luz del día. El sonido de una suave respiración le hizo girar la cabeza. Jae estaba hecha un ovillo, con la espalda pegada a la almohada que separaba sus cuerpos.

Su vuelo no salía hasta más tarde y no tenían nada más que filmar ni programado en la agenda, por lo que Reed cerró el ojo y se acomodó de nuevo entre las sábanas, con cuidado de no mover mucho la cabeza.

¿Salí e hice lo que hice... por qué? Porque eres una mierda, pensó sin asomo de caridad por sí misma. Su vejiga se negaba a dejarla estar dónde estaba y Reed se forzó a levantarse. No estaba tan mal como temía. Un poco mareada, pero el resto parecía estar normal. No fue hasta que intentó coger el cepillo de dientes que se dio cuenta que estaba en el cuarto de Jae en vez del suyo. Con un rápido vistazo encontró los cepillos desechables del hotel y desenvolvió uno de la marca OralB. Empezó a tener recuerdos de la noche anterior mientras se le iba la espesura de la resaca.

Que la jodan a Holly. ¿Quién coño se cree que es de todas formas? Eso. ¿Y Maribel? ¿Cuál es tu excusa para ella, preciosa? Afróntalo. Te cae bien Holly, y ahora te molesta que te haya sugerido eso. Pero sigue siendo una tortillera.

¿Y?

Puede que las tortilleras... lesbianas no sean como el Pa... Reed evitó de golpe el recuerdo. ¡No! No hay diferencia. Ninguna.

¿De verdad?

El agua helada la alejaba de tales pensamientos que no quería recordar y Reed se echó más agua a la cara, desechando los últimos restos de resaca que pudiera tener. Lo que necesitaba en realidad era una ducha. Cruzando despacio la oscura habitación, pasó al lado de la cama y de la aun dormida Jae y agarró el picaporte de la puerta a su habitación. Cerrada.

¿Cómo demonios ha pasado esto? La puerta estaba cerrada desde el otro lado, el picaporte del cuarto de Jae giraba en su mano con facilidad. Sin previo aviso, otra imagen reemplazó la puerta de madera que tenía enfrente. Desorientada cayó al suelo, el vértigo junto con el déjà vu fue demasiado para ella. Se medio esperaba sentir caer a través del suelo, su pesadilla hecha realidad. El golpe contra la dura alfombra la sorprendió. “¡Ungh!”

Lentamente, la habitación volvió de nuevo a ser la misma sobreponiéndose a la visión de su sueño. No me había vuelto a pasar desde hace mucho... desde...

"¿Reed?"

"¿Qué?"

“¿Por qué estás sentada en el suelo?” La voz de la directora era grave debido aun al efecto del sueño.

"Debería pensar que es obvio. Inspecciono la alfombra en busca de cámaras. "

"Listilla."

Reed se levantó y volvió a la cama, sentándose en una de las esquinas. “Sí, pero citando a una amiga mía, soy tu listilla . "

Jae se rió, su revuelto cabello aplastado de un lado por haber dormido sobre él.

"No tan fuerte." Se estremeció Reed.

“¿Te duele la cabeza?"

"No, es la resaca."

"Vaya, vaya, estamos de mal humor esta mañana.” Jae se sentó y se rodeó las rodillas con los brazos. “Supongo que no podrás explicarme lo que pasó anoche de forma que pueda entenderlo, ¿verdad? "

"No pasó nada."

"Al menos dime cómo he de enfrentarme a mi guionista."

"Esto es entre Holly y yo."

"No Reed, te equivocas. Si afecta a la película entonces también me incumbe a mi."

No había pensado en eso. Que dañando su relación con Holly pudiera estar perjudicando la de Jae. “No es sobre la película. Es personal."

"Vale."

“¿Puedo preguntarte algo?" Aventuró Reed. La pregunta de Jae le recordó algo de la pasada noche.

"Claro."

“¿Dijiste sí o no?" La directora no parecía que la tratara de forma diferente esta mañana, luego debería ser una buena señal.

“Tenga piedá, señoita Lewis, ¿terminó de dormí en mi cama y ahora me pregunta si me pué besá? "

A pesar del dolor que le martilleaba en la cabeza, Reed no pudo más que reírse de Jae. “Oh Dios, duele.”

"No, en serio, te ayudaré a ensayar. Pero préstame atención un segundo, ¿quieres?”

Se le encogió el estómago a Reed por la aprensión. “¿Qué?” preguntó con cautela, incluso al girarse a mirar a la rubia.

Es sólo un beso. Un simple piquito. Hay escenas mucho más difíciles aun. Pon ésta en perspectiva y supérala. Y ten en mente que será tan íntimo como beber una jarra de cerveza en un juego de los Dodgers."

“¿Crees que estoy siendo estúpida?"

"No. Estúpida no es una palabra que asociaría contigo. Sólo digo que no deberías presionarte tanto por esta escena. Por eso volvemos y lo grabamos ahora – para sacárnosla del medio.” Los ojos verdes de Jae estaban fijos en los de Reed.

"Gracias, creo."

"Mira, sé que es difícil para ti. Haré lo que pueda por ayudarte. Pero Reed, ésta es una película sobre dos personas enamoradas. Lo que quiere decir que tú y Sarah tenéis que venderla – con el lenguaje de vuestro cuerpo, tono de voz – todo. "

“Esta película es importante para ti, ¿verdad?” Reed cambió a un tema menos peligroso y que pudiera manejar.

"Sí." Jae hizo una pausa. "Es mi oportunidad para hacer una película importante y eso es lo que importa. No se tienen muchas oportunidades así en Hollywood. Si lo echo a perder – no volveré a tener la oportunidad a este lado del Armageddon."

Reed asintió. Jae tenía tanta profesionalidad en el rodaje como consigo misma. “Sólo un pico, ¿eh?”

"Sólo un pico."

***

El aeropuerto estaba atestado, y los cinco se abrieron paso entre turistas del medio oeste con demasiada ropa y norteños con falta de ella. Finalmente encontraron la puerta desde la que saldría su vuelo. Más gente del equipo de rodaje estaba cerca de la puerta y Reed observó como Jae saludaba a su asistente temporal y al director de fotografía.

“¿Qué tal la cabeza?"

Sorprendida, Reed miró a la escritora. No había hablado con Holly en todo el día, ni la otra mujer parecía inclinada a romper el silencio. “Pregúntame después que despegue el avión,” contestó irónicamente. ¿Esperará Holly que me disculpe? Adelante... ayudarás a Jae. “Oye, sobre lo de anoche... no debí insultarte.” Eso era todo lo que podía decir al respecto. No sabía cómo decir lo que realmente sabía que tendría que decir.

"No hay problema."

Se quedaron en silencio mientras Maribel y Sarah hablaban no muy lejos de ellas y Jae continuaba ultimando detalles y el plan de rodaje en Miami.

Se le removía ligeramente el estómago al mirar a la directora. A pesar de la insignificancia de Jae sobre el beso ensayarían esa noche, y Reed no podía sacárselo de la cabeza. ¿Cómo se besa a una mujer? ¿Sería como besar a un tipo – sólo que con menos pelos en la cara? ¿Cómo reaccionará Jae al tener que besar a una mujer? Sería jodidamente maravilloso que terminase vomitándome encima. Como si sintiera que Reed estaba pensando en ella, Jae se giró y se encontró con su mirada, sonriendo levemente. Tenía una expresión dulce y reconfortante, y Reed le devolvió la sonrisa.

"¡Ey!, Sarah."

Sarah se giró y sonrió. Un hombre joven y alto, de pelo negro y ondulado corrió hacia ellas. Reed observó como dejó caer las bolsas y envolvió a la joven actriz en un exuberante abrazo de oso.

"Reed, Holly, Maribel, éste es Jonah.” Sarah sonrió abiertamente. “Mi compañero de ensayos.”

Jonah rió y les tendió la mano cordialmente. “Al menos por esta semana. Estoy en el estado de Florida."

Reed se encontró mirando por encima del hombre del joven, hacia dónde estaba Jae. La rubia directora dibujaba imágenes enérgicamente en el aire con las manos, y Reed la miró absorta. ¿Está Jae tan nerviosa sobre esto como lo estoy yo? Toda la mañana había tenido el estómago como lleno de mariposas. Al principio Reed lo achacó a la resaca, pero parecía, como ahora, sucederle sobretodo cuando pensaba en lo de esta noche o miraba a la directora. Y eso la preocupaba. Confiaba en Jae, pero lo último que quería que ocurriese es que se pusiera enferma o cualquier otra tontería.

¿Qué... cómo tu primer beso? Fue un desastre. Jimmy Blake la acompañó a casa desde la escuela cada noche durante una semana, para besarla por fin mientras estaban en el porche de la entrada de la casa de su madre. La novedad de que un chico le prestara atención compensaba la incomodidad inicial. Se sintió asustada, excitada y nerviosa todo al mismo tiempo.

Consiguió una hemorragia nasal y eso había sido todo. La camisa de Jimmy recibió el impacto de su nerviosismo y nunca más la acompañó a casa ni intentó besarla.

No había sido nada igual lo de anoche en el bar, recordó Reed. Jae se pasó de nuevo la mano por el pelo y se dirigió a la actriz, deteniéndose antes para saludar al amigo de Sarah.

"¡Ey!."

"¡Ey, tú también!” Reed le devolvió el saludo.

"Cait ha reservado coches para que nos recojan y nos lleven a los hoteles, pero Erich y yo iremos directos a Crandon. Quiero echarle un vistazo durante la puesta de sol y la noche. Te veo cuando vuelva, ¿vale?”

"Claro," se encogió de hombros para que pareciera que no le daba mayor importancia.

"Genial."

¿Se estaba sonrojando Jae? Salió la azafata y anunció que el capitán estaba listo. Reed siguió los pasos de la directora y hubiera deseado saber qué es lo que pensaba la otra mujer.

Jae se deslizó hacia el asiento de la ventanilla derecha del pequeño avión ATR Turboprop. Había muchos asientos vacíos y sabía que Reed querría acomodar su largo cuerpo en asientos separados. Aun así, no podía más que mirar esperanzada cuando Reed entró al avión.

Reed arqueó una ceja y sonrió. “Vale Tigger.” La actriz metió su maleta en el compartimento vacío sobre los asientos desocupados de al lado, después dobló su abrigo y lo puso sobre uno de esos asientos, reservándolo para después. Una vez hubo terminado se sentó junto a la directora.

"Gracias."

"De nada." El cinturón de seguridad hizo un ruido brusco al ser cerrado y Reed se acomodó en el asiento.

Estuvieron sentadas en silencio por unos instantes, hasta que la azafata comenzó a enseñar las medidas de seguridad del avión. Los motores se pusieron en marcha y Jae pudo sentir como el avión se estremecía. El temblor se extendió a las paredes del avión mientras comenzaban a moverse por la pista.

Siempre era peor en aviones pequeños, y no ayudaba para nada el saber que otro avión de la misma clase se había estrellado durante el despegue hacía unos días. Se volvió hacia Reed y se quedó sin aliento. La actriz tenía la cabeza echada hacia atrás con los ojos cerrados. Los rayos del sol procedentes de las ventanillas de ambos lados del avión resaltaban su perfil, iluminando sus marcadas facciones. El contraste entre luz y oscuridad era increíble, y si había tenido alguna duda sobre lo atractiva que le resultaba Reed Lewis las descartó al instante.

La mano de Reed se cerró sobre la suya y esta vez Jae dejó que sus dedos se entrelazasen, apretando suavemente la mano de Reed. “Realmente odio, odio los despegues.” Los efectos de la falta de gravedad la dejaban clavada en el sitio con el estómago revuelto. Por fin el avión se niveló y soltó la mano de Reed. La actriz se soltó el cinturón de seguridad y se sentó en el asiento que había reservado.

La agitación de su estómago no se le pasó al dejar a la otra mujer o al alcanzar la altitud de vuelo. Oh chico. Esto es peor que una cita de verdad. Fruta prohibida, Jae...

Miró a su alrededor. Reed estaba reclinada en su asiento, con la espalda apoyada contra la ventanilla y las piernas sobre el otro asiento. Tenía el portátil sobre las piernas y no paraba de teclear. Jae se centró de nuevo en el guión en un intento de adelantar lo que habían hecho en LA.

Cada dos por tres alzaba la vista, encontrándose de vez en cuando con la mirada de Reed. Intercambiaban tímidas sonrisas antes de volver a sus respectivas tareas. ¿Estará pensando en lo de esta noche? El aroma de sándalo mezclado con vainilla flotaba en el aire, y Jae dejó vagar su mente. Me pregunto si hay un supermercado dónde vendan esa esencia... sé que la compraría .

El leve olor a sándalo se hizo más fuerte y Jae abrió los ojos para encontrarse con los ojos color índigo de Reed. Impresionante como cambian de color... a veces tan pálidos y fríos, y otras tan profundos y cálidos. Sostuvo la mirada de la actriz durante un largo minuto, aceptando el curioso escrutinio sin estremecerse. Reed curvó un extremo de la boca en lo que para la actriz era el equivalente a una amplia sonrisa y se sentó, cambiando el contacto visual por el físico al dejar que Jae le cogiera de la mano para el aterrizaje.

El avión podía haberse caído en picado en ese mismo instante y a Jae no le hubiera importado en absoluto. Tanto si su relación fuera o no más allá de este instante, sabía con total certeza que, aunque pareciera increíble, había encontrado una amiga que la estabilizaba. Era lo más emocionante y terrorífico que había sentido jamás y era todo lo que podía hacer por no dejar escapar una risa histérica y salir corriendo hacia la cabina del piloto.

"¡Ey!... ¿Estás bien?" Le preguntó Reed.

Dejó que una amplia sonrisa socarrona le surcara el rostro. “Me alegra que seamos amigas."

La actriz pareció sorprendida, después miró sus manos entrelazadas y apretó suavemente. “Yo también me alegro,” susurró.

***

"Joder." Reed se quedó mirando el hotel, segura de que el conductor se había confundido.

“¿Perdón, Señora?"

"Nada." Era enorme. El Eden Roc era uno de los mejores hoteles según los periódicos del litoral Este. Diseñado por Morris Lapidus tenía una altura increíble. Si recordaba correctamente, acababan de ser autorizadas unas 350 habitaciones. ¿Cómo era su promoción? Ah sí, ya recuerdo – ‘REMOVEREMOS su mundo'. Salió un portero y mandó a dos jóvenes uniformados más en busca del equipaje de todos.

"Sabes, a pesar de añorar tanto mis adorables paredes color melocotón, creo que podré soportar la oferta de Jae sobre el hotel,” dijo Holly.

Maribel se limitó a asentir con la cabeza.

“Sabes lo irónico de todo esto, ¿verdad?” Dijo Sarah. “Dicen que aquí viene la gente normal para sentirse supuestamente como estrellas del cine sumergidos en el lujo."

Todos se rieron y siguieron al conserje al interior. Éste les mostró las enmoquetadas escaleras. “Si fueran tan amables de esperar aquí, iré por las llaves de sus habitaciones y les llevó hasta sus suites.” Hizo una elegante reverencia y empezó a alejarse antes de darles la espalda.

Diez minutos después, la llevaron a su habitación. Opulento. Una sola palabra para describirlo, pero acertada al máximo. Lo mejor era el sofá azul eléctrico en la esquina del ventanal que daba a la playa. Podía imaginarse tirada sobre él estudiando sus frases mientras Jae tocaba la guitarra en la terraza.

"Una cosa más Señora, esto es para usted.” Le tendió un sobre color nata.

"Muchas gracias.” Le dio una propina de forma discreta y cerró la puerta. El papel parecía hecho a mano, las largas fibras claramente visibles, el tacto suave y delicado. Rompió el sello de lacre rojo y sacó el contenido del sobre.

La letra atrevida y ligera de Jae cubría el papel de lino.

Sé que te sabes las frases de sobra... aprovecha la tarde.

Tigger.

Dentro de la nota había un vale para un masaje sueco así como un baño de camomila. Alzó el vale y consideró la extravagancia del regalo. Se notaba que habían escrito algo encima, pero había sido borrado al final de la nota.

PD. Son los derechos del estudio. No te preocupes.

J

“¿Por qué no?" Reed descolgó el teléfono y marcó el número indicado.

 

Capítulo 24

Suave. No había comenzado a describir como se sentía. Por primera vez desde que podía recordar no le dolían los hombros. Seguía aun tumbada sobre la camilla ya que la masajista la había dejado al marcharse, un detalle que le permitía seguir flotando entre el sueño y el despertar.

Sonó un suave golpe y Reed se levantó de la camilla. Se llevó la sábana con ella hacia la puerta. Un rápido vistazo por la mirilla le mostró a su rubia benefactora, y se hizo a un lado para que entrase Jae.

"Esta vez no están conectadas.” Rió Jae.

"No, supongo que no." Se había acostumbrado a tener a Jae alrededor. El sonido de la rutina diaria de la otra mujer le resultaba curiosamente reconfortante. Reed cogió sus pantalones cortos de la cama y se los puso a la altura de las caderas, después dejó caer la sábana antes de ponerse una camiseta de algodón blanca. “Gracias.” Señaló la larga y estrecha camilla dónde su cuerpo había recibido tan exquisito trato.

Jae sonrió. "Aquí estoy para complacerte."

"Lo haces bien." Jae se pone tan guapa cuando se sonroja, como un niño pillado robando galletas. El estómago le había comenzado de nuevo a dar vueltas y Reed intentó pensar en qué decir a continuación. “¿Cómo ha ido?”

"Bien. Si el tiempo se mantiene, grabaremos mañana por la noche.”

El asunto pendiente entre ellas quedó en el aire por un instante y Reed toqueteó su guión. “¿Cómo sabías que ya sabía las frases?”

Jae ladeó la cabeza y le dedicó una mirada de ‘¿me estás tomando el pelo?'. “Reed, si hay algo de lo que no me tenga que preocupar sobre esta película, es que tú te sepas las frases. "

"Ah."

"Era un elogio. Sabes que siempre está la opción de contratar un compañero de ensayo."

"¿Hay gente que se dedica.... a eso?”

“Estás en Miami, Roo... aquí hay de todo. "

Aferró con más fuerza el guión. ¿Querrá esto decir que Jae no lo quiere hacer? Reed no sabía que la asustaba más... besar a Jae o no hacerlo. “Cre... creo que me sentiré más segura si es contigo.” Ya está, ya lo dijo. Aunque eso no hizo que se calmase el nerviosismo que le recorría cada centímetro del cuerpo.

"Vale. Terminemos con esto del pico, ¿de acuerdo?”

“¿Qué? ¿Así sin más?"

"Sip." Jae dejó su cazadora sobre la cama. “¿Quieres ensayar las frases antes o vamos directas al beso?”

Reed se quedó pensando en ello. Haciéndolo dentro del contexto sería menos extraño. No podía imaginarse inclinarse sin más y besar los suaves labios de Jae. Wey... ¿de dónde narices ha salido eso? Enfríate muñeca, es una mujer... por supuesto que tendrá los labios más suaves que los de un hombre.

 

Jae observó a Reed mientras ésta pensaba, el debate interno al que se enfrentaba era claramente visible en su rostro ahora que ya sabía que signos buscar en las expresiones de la actriz.

"Umm... como parte de la escena mejor.” Reed abrió el guión en la escena correcta y se lo tendió.

"Ya me lo sé. Lo estuve mirando en el avión.” Mentirosa... le acusaba su conciencia. De hecho se lo había aprendido de memoria mientras lo leía en la novela. Era, sin lugar a dudas, una de las cosas más empalagosas y románticas que había leído jamás. Sentir como tu alma encontraba el hogar de esa manera. Guau.

"Tú empiezas." Instruyó la actriz.

“¿Puedo preguntarte algo?"

“¿Responde esto a tu pregunta?" Reed se inclinó y se detuvo.

Jae pudo sentir los delicados impulsos de aire sobre su mejilla. El olor a sándalo, mezclado esta vez con camomila, acarició sus sentidos... tranquila Jae, no es real... es un ensayo...

La actriz se enderezó de nuevo. “Realmente creo que no puedo hacerlo. ¿Qué pasa si te vomito o algo así?”

"Entonces estás despedida."

Reed rió con nerviosismo y lanzó el guión hacía el canapé.

"Mira... es un gran paso... probemos dándole la vuelta a la escena,” sugirió Jae. Tan pronto como las palabras salieron de su boca, sintió como el estómago se le llenaba de mariposas. Cualquiera pensaría que la que nunca ha besado a una mujer antes soy yo. “¿Lista?”

"Tanto como puedo estarlo."

Jae dio un paso hacia delante. Después se detuvo. No iba a funcionar. Tan sólo por una vez me gustaría salir con alguien más baja que yo... poder inclinarme y besarla sin tener que subirme a una silla o esperar a que ellas se me acerquen. Se subió a la camilla de la masajista. Era, más o menos, como estar en una barandilla.

Reed parecía a punto de echarse hacia atrás pero se dominó y se acercó a la alta camilla, quedándose entre las piernas de Jae. Sus cuerpos prácticamente tocándose pero sin llegar a hacerlo.

“¿Puedo preguntarte algo?"

Cometió el error de mirar a los ojos a Reed al inclinarse hacia delante, esas piscinas azules a punto de tragársela. “¿Contesta esto tu pregunta?” Exhaló las palabras, entonces presionó con suavidad sus labios contra los de Reed. Con cuidado de no forzar las cosas demasiado, Jae incrementó con dulzura la presión, aliviada de estar sentada. La suavidad aterciopelada de la boca de Reed la atrajo y las agitaciones en su estómago se aquietaron mientras su cuerpo reconocía lo que le había faltado a su alma durante tanto tiempo.

Se retiró, asustada ante su reacción por la tentativa de devolver el beso, vagamente desilusionada al perder el suave contacto. Reed seguía con los ojos cerrados, y ambas manos apoyadas suavemente sobre las caderas de Jae. Mirando más de cerca a la ligeramente sorprendida actriz, un destello de color llamó su atención, “Reed... te sangra la nariz...” La directora no sabía si sentirse adulada o preocupada.

Se abrieron de golpe esos ojos azules y una mano voló hacia la esculpida nariz. “Me sangra la nariz...” Obviamente sin saber qué decir, Reed no se movió ni hizo amago de detener la hemorragia con lo que Jae la llevó hacía el sofá frente al ventanal.

"No te muevas. Vuelvo enseguida.” Corrió hacia el baño y abrió de lleno el agua fría. ¿Por qué todas las toallas del hotel son blancas? Jae empapó las toallas en la fría agua y después volvió a la habitación. Reed estaba taponándose la nariz con los dedos. “Toma,” puso una toalla en la nuca de Reed y la otra bajo la sangrante nariz de su compañera. “Vaya, eso es nuevo,” bromeó Jae.

Reed alzó la mirada sobre la toalla. “Mira el lado positivo – al menos no vomité."

"Siempre podemos ponerte algodones en la nariz...” Eso es Jae, no le des mayor importancia .

Reed no contestó. Tenía los azules ojos ocultos, sin abrir, había vuelto a ponerse la máscara. Jae tragó convulsivamente, insegura sobre qué decir o hacer a continuación. Ganó la parte profesional y se puso en plan de directora.

"Creo que ensayar de nuevo esta escena le quitará fuerza. Tan sólo asegúrate de que mañana digas las frases de Dar.” Se levantó y atravesó la habitación. Algo había cambiado, y a pesar de las ganas que tenía de saber si Reed estaba bien, no se atrevió a preguntar. No quería hacerlo realidad al hablar de ello... no quería arriesgarse a enfrentarse a lo que había sentido. “Buenas noches, Reed.”

Se cerró la puerta a su espalda con un suave clic y aun la actriz no se había movido ni hablado. Jae se apoyó contra la pared un instante, entonces atravesó con firmeza el pasillo, pasó de largo la puerta de su habitación y entró en el ascensor.

 

Reed escuchó como se cerraba la puerta al salir la directora. La ausencia de la mujer no hizo nada por calmar el vacío y el nudo que se le había formado en el estómago. Por fin la sangre había parado de manchar la anteriormente blanca toalla, ahora de color rojo brillante, y Reed la dejó de lado sin notar el sonido sordo que hizo al caer ésta al suelo.

No había sido para nada como se lo había imaginado.

La puerta al balcón se abrió sin hacer ruido y Reed se adentró en la noche. Se había alzado el viento y un mechón color ébano se le posó en el rostro. Las palmeras se doblaban hacia la orilla mientras las olas chocaban contra la solitaria playa.

Como con en el norte de su juventud, podía oler la tormenta que se avecinaba esa noche. Caería con fuerza y deprisa, y con la misma velocidad terminaría – agotada ya su furia. Capas blancas de espuma bailaban sobre la superficie del mar antes de suicidarse contra los afloramientos rocosos. Reed inhaló profundamente, la tempestad a su alrededor acorde con los caóticos pensamientos que le había causado el ensayo.

Cuando comenzó a caer la lluvia en pesadas y gordas gotas, éstas le empaparon la ropa y se acercó más a la barandilla apoyándose en ella, perdiéndose ante la violencia mostrada por el temperamento de la naturaleza.

***

"Cámara."

"Rodando."

"Acción."

Mientras Reed escuchaba las órdenes, la luz le deslumbró los ojos con lo que le era imposible ver al equipo o a Jae. Frente a ella, Sarah esperaba también la señal para comenzar. La rubia actriz le guiñó el ojo y le sonrió.

“¿Puedo preguntarte algo?" Sarah dijo su primera frase.

Ya estamos. Quizás debería haberme puesto algodones en la nariz. “¿Responde esto a tu pregunta? ” Reed se inclinó para besar a su co protagonista.

"Corten." Sonó la voz de Jae a través de la cortina de invisibilidad creada por los deslumbrantes focos. La rubia directora salió a la luz y Reed se encontró con que no podía mirar a su amiga a los ojos. No habían hablado mucho durante el desayuno, Jae había estado hablando con Holly y el Director de Fotografía, mientras ella se limitaba a jugar con sus huevos estilo benedictino en el plato. Sus respectivas agendas las habían mantenido alejadas y las previno de tener que hablar sobre lo de la noche anterior.

La maquilladora iba detrás de la directora y se acercó a Sarah. Finalmente el rubio pelo fue puesto en su sitio con una tonelada de laca y cuatro horquillas para evitar que más mechones le ocultasen el rostro.

"Desde arriba. A sus sitios." Jae les dio una última inspección superficial y se alejó.

Tras ella, la barandilla de madera soportaba su peso y acarició ociosamente la lisa superficie satinada. Sarah volvió a su sitio y esperaron la señal para comenzar de nuevo.

“¿Puedo preguntarte algo? " Sarah tenía la cabeza ligeramente ladeada, de repente parecía muy tímida y nerviosa.

Siguiendo el paso marcado por la otra actriz, Reed estiró el brazo para sujetarle la barbilla y alzarle la cabeza. “¿Responde esto a tu pregunta?” Acercó la cabeza y sintió como se unían sus labios. Reed contó hasta tres como le había dicho Jae antes de separarse. No se parece en nada a lo de anoche... es como si me besara la mano. Se preparó para las siguientes frases, acercando a Sarah hacía sí.

"Corten." Jae interrumpió de nuevo la escena. “No ha estado mal... pero si vas a hacerlo así Sarah, has de girarte un poco más hacia la cámara, así.” La directora se puso en la posición de la actriz, de pie entre las piernas abiertas de Reed.

Por primera vez desde que ensayaron el beso la noche anterior, miró a Jae a los ojos, confundida por lo que creyó ver en ellos. No había repugnancia, ni cólera... pero sí algo más que no pudo descifrar.

“¿Puedo preguntarte algo?" Jae dijo la frase.

Esta vez Reed continuó la escena y respondió, “¿Responde esto a tu pregunta?”

Empezó a palpitar una vena en el cuello de Jae cuando sus dedos acariciaron la cálida piel antes de alzar la cabeza de la rubia. Justo cuando sus labios estaban a punto de encontrarse Jae dio un paso atrás y se volvió hacia Sarah. “¿Ves?”

Reed casi se cae de la barandilla, perdiendo el equilibrio inesperadamente al moverse la directora.

"Lo tengo,” confirmó Sarah, poniéndose una vez más en el sitio marcado.

"Genial. Todo está bien. La toma fue buena, sólo necesitábamos el ángulo de la cámara.” Jae volvió ante el monitor de la cámara al otro lado de la pared de luz. La pared les quitaba la posibilidad de ver como las observaba el equipo, lo que les daba la ilusión de estar solas en la playa.

Insegura, Reed vio como se alejaba su amiga. Distraída, se perdió la señal. Enfadada consigo misma por el error, la actriz dejó de lado los demás pensamientos y se concentró en la tarea a mano, determinada a hacerla a la perfección en la siguiente toma.

"Volver a vuestros sitios." Continuó el rodaje de la película. “Acción.”

“¿Puedo preguntarte algo?"

“ ¿Responde esto a tu pregunta? " En vez de suaves labios, su boca se encontró con duros pinchos y Sarah giró la cabeza a un lado, mordiendo a Reed en el cuello.

"No, mi pregunta tiene que ver con la cena...” Sarah se echó hacia atrás, con unos colmillos falsos pintados de rojo en la boca. A su alrededor, Reed pudo escuchar al equipo estallar en carcajadas.

"Corten." En una accidental parodia de ángel de la venganza, Jae estaba en un halo de luz con los verdes ojos brillantes de alegría.

Deliberadamente, Reed se bajó de la barandilla y rodeó a la aun risueña actriz. Llegó a la altura de la directora y la pasó de largo. Su trailer estaba al final de la hilera y Reed dejó que sus piernas se comieran la distancia.

"Reed," gritó Jae tras ella. “Fue solo una broma... no te enfades.”

Se detuvo y se dio la vuelta, su voz grave y serena. “No.”

"No puedes irte sin más... "

"Una mierda que no. Acabo de hacerlo. Ahora apáñatelas.” Reed giró sobre sus talones y siguió caminando hacia su remolque. Cerró la puerta de golpe y le puso el seguro tras ella.

Jae se paró, atontada. Las cosas habían estado yendo bien. Habían llegado al final de la escena incluso tres veces, ambos besos aceptables en cada una de ellas, aunque no exactamente lo que estaba buscando. Reed no había vomitado, no le había sangrado la nariz y el tiempo se había mantenido.

"Jae... lo siento." Sarah la había seguido con los ofensivos colmillos en la mano.

"Creo que deberías decirle eso a ella. Pero yo esperaría un rato. Fue divertido, pero no era una buena escena para hacerlo.”

“¿Vas a dejar que se salga con la suya?”

"Sí. Al igual que voy a dejar que tú te salgas con la tuya con lo que has hecho – por esta vez.” Jae intentó decidir si ir a hablar con Reed o esperar un poco.

"Ah."

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