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Renuncios: Ir a la primera parte para ver los renuncios específicos de la historia. Las palabras entre * estaban escritas en español en la versión original.

 

LEGADO DE SILENCIO
(SILENT LEGACY)

Escrito por Ciaràn Llachlan Leavit
Traducido por Ana P. Alonso (Asrials)

Parte 3 de 11

© Febrero, 1999

Ninguna parte de este texto será reproducido entero, o en parte, sin el expreso consentimiento de la autora.

 

Capítulo 17

"Soy más alta."

“¿Y? Prometí no dejarte caer... no que fuera al contrario."

"Te aplastaré..."

Reed sabía que se estaba aferrando en tonterías y mirando a la directora podía ver que Jae hacía lo imposible por no reírse. La actriz se estaba comportando como un niño recalcitrante, con los brazos cruzados insolentemente a través de su pecho y los pies separados a la distancia de los hombros.

El azafato de la atracción carraspeó educadamente. Sus pases VIP les permitió cierta indulgencia, pero la atracción tenía un horario que cumplir. "¿Quieren esperar a la siguiente vuelta?" El azafato terminó cerrando la barra de pasajeros en el segundo asiento y las miró con expectación.

"No, acabemos con esto."

"Reed. Para." Jae extendió una mano y contuvo a la mujer más mayor, indicando a los siguientes pasajeros que pasaran delante de ellas. "Cogeremos el siguiente."

"¿Qué?" Ladró Reed.

Jae se estremeció. "Se supone que esto es para divertirse... Lo siento si te he presionado en hacer algo que odias," dijo con pesar, su tono bajo, diciendo las palabras lentamente.

La actitud de la actriz cambió al instante. Reed dejó caer los hombros y se miró los zapatos, arrastrando uno de ellos adelante y atrás sobre el hormigón de la plataforma. El alboroto de excitados turistas y los gritos de los intimidados niños en la atracción sonaban de fondo mientras pensaba qué decir. Quería retirar las hirientes palabras. La expresión de dolor que había centelleado en los ojos de Jae le había llegado hondo.

El tren negro de la montaña rusa descargó la tanda de pasajeros y seguía aun sin saber qué decir. Jae le dedicó una sonrisa triste y se dio la vuelta, yendo hacia el torniquete.

"Jae... Espera..." Tragó, sin salirle las palabras. En cambio atravesó el borde del coche y se deslizó en la parte delantera del mismo, echándose hacia delante para dejar que Jae se sentase en la parte trasera. Era difícil, confiar sus temores a alguien que apenas conocía... que apenas la conocía a ella. Y aun así una parte de ella ansiaba el contacto... deseando, por una vez, no tener que ser fuerte, dejar que otro ser humano la tocase... la protegiera. Que mantuviera sus demonios a raya.

La directora se inclinó y puso con cuidado una mano sobre la mandíbula de Reed; la preocupación irradiaba a través de la cálida y suave palma de Jae. El roce se hizo más confidente ya que Reed no se había retirado, volviéndose en cambio para mirar a los ojos de su amiga. Incluso en la poca iluminación de la atracción, los ojos de la rubia eran luminosos, y sostuvieron los suyos por un largo momento antes de que su dueña cabeceara y se sentara tras ella.

La mujer más joven colocó sus piernas contra las paredes del coche, con cuidado de no patear a su compañera mientras se colocaba. Dedos delicados recorrieron su cintura y tiraron de Reed hacia atrás contra el cuerpo sorprendentemente musculoso de Jae, la agilidad de la misma en desacuerdo con las impresiones iniciales que tenía de la mujer joven.

Entonces la directora se inclinó hacia delante, apoyando su barbilla sobre el hombro de Reed, y la actriz contuvo el impulso de retirarse. "Te tengo. Te lo prometo," respiró Jae más que susurró.

Comenzó el paseo, cayendo de repente antes de poder retirarse, la gravedad obligándola a luchar para separar sus cuerpos, o simplemente a aceptar la serena y confortable presencia por lo que era. Giraron en otra curva y el aire que les llegó hizo que el seductor aroma de vainilla se metiera en sus ventanas nasales. Mientras Jae se inclinaba hacia delante, equilibrando a las dos contra el repentino choque de otra caída, Reed comprendió que el perfume era de Jae.

Otra caída repentina la lanzó contra el borde del coche, pero antes de que pudiera golpearse con las paredes metálicas, los brazos de Jae se apretaron a su alrededor y la rubia absorbió el impacto, un suave gemido apenas audible sobre el ajetreo de las ruedas metálicas en los rieles. Descendieron hacia la oscuridad absoluta y Reed cerró los ojos con fuerza.

Una sensación de vértigo substituyó la leve seguridad que proveía el abrazo de Jae con lo que abrió de nuevo los ojos al tiempo que una brillante rueda giratoria de color rojo y blanco apareció por su izquierda. Reed se alejó de ella, y Jae la abrazó entre sus fuertes brazos. "Tranquila, Roo. Te tengo."

Y Reed sabía que la tenía. Que de algún modo, durante los dos siguientes minutos, estaba más segura de lo que lo había estado en toda su vida. Otro giro la lanzó en dirección contraria al vehículo y esta vez se relajó en el poderoso abrazo de Jae y se dejó vencer por la inesperada seguridad que allí encontró.

Jae sintió que Reed se relajaba en sus brazos, y reflexivamente apretó el abrazo, queriendo ser digna de la confianza que le estaba dando. Pelo suave de color negro cuervo cosquilleó su nariz y apoyó su mejilla contra la cabeza de Reed, inhalando el cálido aroma del algodón mezclado con sándalo. ¿Qué te agobia tanto amiga mía?… ¿Quién te hizo tanto daño que se mantiene en el tiempo y aun te ata? ¿Qué es lo que vive en tus pesadillas y no te deja dormir? Sacudió un poco la cabeza y rió irónicamente ante su propia respuesta. Y por qué exactamente, mi niña… ¿deseas poder estar cinco minutos en el ring con quien quiera que fuese?

Le dolían los músculos del esfuerzo de impedir que se dieran con las paredes del coche, notando la tensión entre los omóplatos. Jae giró ligeramente los brazos para aliviar la presión y Reed se acomodó más, fundiéndose el cuerpo de la actriz con el suyo.

La rubia dejó que su cuerpo se amoldase al cuerpo más extenso de la actriz y comenzaron a moverse en sincronización con el coche, ya que Reed había dejado de luchar contra ello. Con culpable placer se dio permiso para disfrutar del peso de la mujer en sus brazos. En medio de la parte más salvaje de la atracción, en el parque temático más bullicioso del mundo, Jae se sintió abrigada por un sentimiento de paz – sentimiento que normalmente sólo alcanzaba estando sola en la playa.

Lo saboreó durante un largo momento hasta que un sofocado jadeo de Reed hiciera que sus pensamientos volvieran a la montaña rusa. La actriz, en realidad, había soltado una risita ligeramente histérica al final de la última combinación de curva y caída. Giraron el último tramo y Jae se echó hacia atrás, consciente de que Reed probablemente preferiría no ser vista abrazándose con otra mujer. De forma casual dejó caer sus manos a la cintura de Reed, agarrando ligeramente los lados de la camisa de algodón blanca.

El coche se detuvo, átomos de metal evaporándose bajo la inmensa presión de las ruedas. Reed no hizo siquiera amago de levantarse, y Jae intentó mantener su sonrisa en secreto, pero el azafato de la atracción atrapó su mirada y se tapó rápidamente la boca con la mano.

"¿Jae?"

“¿Umm?"

"Creo que necesito otro ensayo, sólo para asegurarme."

"Vale. Te dije que te ayudaría a ensayar." Jae le guiñó un ojo al operador de la montaña rusa. "Otra vuelta alrededor del bloque si no le importa, Jeeves."

Tres vueltas más tarde se reían tontamente como adolescentes intentando sin éxito recobrar el equilibrio. Finalmente consiguieron salir de la atestada atracción hacía el denso parque.

"Necesito sentarme en algo que no se mueva," admitió Jae, riendo.

“¿Qué tal eso de Fantasmal que mencionaste?"

Jae agitó la cabeza. "Eso es Disney Land, lo comprobé antes... aquí hay algo llamado Iluminaciones... en Epcot."

"Ah." Reed parecía decepcionada, con lo que Jae se quedó pensativa.

"Vamos." Tomó la mano de Reed atravesando el gentío, y sólo cuando vio su reflejo en un escaparate de una tienda se dio cuenta que seguía guiando a la actriz, cogidas de la mano. Fingiendo colocarse la mochila, dejó caer la mano de Reed, sintiendo la suya fría y vacía al perder la calidez.

"A dónde me estás arrastrando ahora…" Reed calló al descubrir el adornado y grande carrusel. Minuciosos caballos de madera se movían con gracia a lo largo de los llanos pintados, un mar de movimiento sobre una cama de color.

"Genial, ¿eh?"

"Oh sí," la actriz se mostró de acuerdo, la maravilla llenando su tono de voz.

Subieron a la plataforma en busca de monturas sin jinete, ambas deteniéndose ante una yegua de hermosa piel coloreada. "Cógela." Jae vio como los ojos azules de Reed se abrían de par en par, tornándose casi violetas con su entusiasmo. "Móntala tu." Cuando se giró para encontrarse un caballo propio, todos habían sido cogidos ya. Tan sólo un carro al otro lado permanecía vacío. Jae estiró la mano para coger el poste ante ella, contenta de ir de pie.

"¡Eh!... Tigger..." Reed le extendía la mano, alzada la ceja a modo de invitación.

Ella sonrió mirando a los ojos a Reed. En algún momento de la montaña rusa, su relación había cambiado imperceptiblemente... y para cuando se terminó el último viaje Jae dejó de querer que se terminará la atracción. Tomó la mano ofrecida, sorprendida ante la manera fácil con la que Reed la ayudó a sentarse en la silla. La rubia se apoyó hacia atrás ligeramente, acomodándose en el hueco formado por los brazos de Reed cuando la actriz alcanzó las riendas de cuero.

El movimiento del caballo sobre el poste era viejo, nuevo y correcto, la presencia de la mujer tras ella una parte del sentimiento. La música centelleó su acuerdo y fuegos artificiales sobre la Plaza de las Naciones rellenaron la noche como los cascos de un caballo.

El paseo se detuvo de forma gradual. Caballos y sueños volviendo a la realidad al terminar el mágico paseo. Sus brazos rodeaban sin apretar la cintura de Jae, su barbilla justo encima del hombro de la directora. El mismo aroma cálido de vainilla y algodón que Reed recordada de la montaña rusa flotaba en el aire.

Había pasado mucho tiempo desde que había dejado a alguien que no fuera Río estar tan próximo, hasta Heidi era cuidadosa sobre invadir su espacio... pero Jae... Jae se movía en él como si perteneciera allí. De mala gana dejó ir a la mujer más joven. La sensación de Jae contra su cuerpo se mantuvo, como un fantasma pasado algún tiempo de separarse sus cuerpos y por un momento Reed deseó que el paseo hubiera sido un poco más largo.

Confundida la actriz se bajó de la silla, dejando que Jae se apoyase sobre su hombro al bajar.

“¿Tienes hambre?” Preguntó Jae, al tirar de una correa de su mochila.

"Un poco." Habían estado picoteando la mayor parte del día, probando tentativos canapés y confecciones exóticas.

Salieron de la zona de atracciones y giraron por Main Street a la búsqueda de algo comestible.

"¿Cómo puedes comerte otro de esos?"

Reed alzó la mirada de la línea roja que estaba pintando con sumo cuidado en el centro de Pluto. "Fácilmente... así." Dio un gran bocado, haciendo girar los ojos y acariciándose el estómago con exagerado placer.

Estaban paseando de vuelta por el parque, dirigiéndose a la estación de monorraíl. Ambas tenían mucho trabajo por hacer para mañana y decidieron irse pronto.

"¿Cuántos llevas... como siete hoy?" Jae se metió un puñado de palomitas con caramelo en la boca.

"No los he contado..."

"Sabes que todos esos condimentos no pueden ser buenos para la salud."

Reed hizo una postura. "Ah nuse, alguna ventaja en Hollywood." Las puertas de madera de estilo saloon de El Emporio crujieron en la brisa de la tarde.

Jae las oyó también y se dirigió directa a la tienda. Reed gimió. Ya había tenido bastante Mickie por hoy. Si veía de nuevo la necia silueta se llevaría a alguien por delante. De mala gana siguió a la mujer más joven dentro de la atestada tienda, sorteando a un grupo de compradores de último momento.

Un estante llamó su atención y se sonrió a sí misma al ver la variedad de personajes bordados sobre el algodón. Jae había desaparecido y Reed asumió la oportunidad de pasarse un poco de la raya. La experimentada dependienta reconoció los signos de un cliente comprando un regalo y quitó las cajas de la vista. "Gracias", dijo, mirando de nuevo en busca de Jae.

“¿Está segura sobre la talla?"

Ella se quedó pensando. "Sí. Creo que sí."

"A su marido le encantarán... Muchas esposas se los compran." El paquete envuelto fue puesto en el mostrador. "Son veintiuno con treinta dólares por favor."

Reed cogió la mochila sobre su hombro, y sacó su cartera.

Una cálida mano le rozó la cintura al llegar Jae tras ella. "¿Qué has comprado?"

"Si te lo dijera, ya no sería una sorpresa ¿verdad?” Le dio a la dependienta tres billetes de diez y metió el paquete en su bolso. "Podrás tenerlo cuando volvamos al hotel."

"Mala." La directora se volvió para mirar una colección de miniaturas de porcelana.

"Tenga su cambio." La vendedora le dio de forma brusca algunas monedas con un billete de cinco y algunos de dólar, nada amistosa ya.

Perpleja la actriz metió los billetes en su cartera y se guardó en el bolsillo las monedas. "Gracias". Cuando alzó la vista le observó la expresión de repugnancia en la cara a la dependienta. "¿Cuál es su problema?" Gruñó.

"Ud... y su... clase." La vendedora giró los talones y fue a atender a otro cliente.

“¿Mi clase?" Entonces comprendió. La dependienta asumió que ella y Jae estaban... juntas. ¿Habrá pensado eso el resto de la gente esta noche?

Enfadada, salió a toda prisa de la tienda.

"Reed... ¡Reed!" La llamó Jae.

La actriz siguió moviéndose, sus largas piernas comiéndose la distancia a la plataforma. Logró deslizarse por las puertas del monorraíl justo antes de cerrarse. El tren comenzó a moverse y pudo ver a una confusa Jae de pie sobre la plataforma. Mirando hacia atrás pudo distinguir como la directora se pasaba las manos por su corto pelo, entonces casi con ira alzar la mano al aire. Jae se perdió de vista al abandonar el tren la zona alumbrada de la estación y Reed siguió mirando fijamente por la ventana hacia la oscuridad.

Dos muchachas estaban sentadas en la parte trasera del vagón, apoyándose la una contra la otra y riéndose – de forma muy similar a cómo lo habían hecho ella y Jae esa tarde. Luego, ¿lo serían?… ¿Y qué si lo fueran?… Reed se mordió el labio, pensando sobre la inesperada pregunta que su voz interior había planteado. Las puertas silbaron y se abrieron y las mujeres jóvenes se marcharon. Justo cuando salían Reed vio de reojo como un hombre rubio, alto y delgado se inclinaba para besar a una de ellas. Supongo que no…

Luego no había nada insólito en su comportamiento con Jae. ¿Cierto?

Cierto.

Y si alguien mal interpretó su amistad ese era su problema... como si tuvieras bastantes amigos para poder apartarlos por lo que piense sobre ellos una dependienta de mierda . Acostúmbrate a ello… esta película no te va a ayudar . Había sido una cosa leer sobre Dar y Kerry, ellas eran ficticias... te enganchaban... sí... pero ficticias aun así - menos, Holly. Conocer a Holly había vuelto del revés algunos de sus conceptos. Ella no miraba con lascivia a cada mujer que veía, aunque Reed no pudo menos que notar su flirteo con la vendedora de helados; Reed descubrió que la mujer era inteligente con un retorcido sentido del humor. Bastante normal de hecho. ¿Habría sido tratada Holly como ella? Pensativa, siguió mirando pasar el parque bajo la incandescencia de miles de luces, las sombras ocultando zonas alegres al pasar por ellas el tren.

Todavía la enfadaba que alguien llegase a una conclusión tan idiota sobre ella... o sobre Jae.

Jae.

Se iba a tener que disculpar a lo grande con la directora. Anunciaron la parada del Floridian, y Reed se preparó para bajar, sin apenas esperar a que se abrieran las puertas para salir del vagón.

Dos trenes más dejaron sus pasajeros en la estación y Jae seguía sin aparecer. Desalentada, Reed se fue hacia el ascensor que la llevaría a su habitación. La tarjeta blanca de plástico le permitió entrar en el oscuro cuarto. Sin molestarse en encender las luces, abrió las cortinas, dejando entrar la luz procedente del castillo y el lago.

Escuchó el leve chasquido de la puerta de la habitación de Jae al cerrarse, transmitiéndose el sonido a través de la puerta abierta que comunicaba las habitaciones.

"¡Ey!." Dijo Jae desde el umbral de la puerta.

"¡Ey!." Contestó Reed.

Ojos color verde intenso buscaron su cara por un momento para después romper el contacto. "Buenas noches." La mujer más joven volvió a su habitación.

"Buenas noches," susurró Reed como respuesta, sin moverse de su sitio frente a la puerta. Reed pudo oír el agua correr mientras Jae seguía su rutina nocturna. La rubia pasó delante de la puerta un par de veces, y en la tercera miró a Reed, aparentemente sorprendida al ver que la actriz seguía sin moverse.

“¿Reed?" Jae se acercó de nuevo a la puerta.

"No debí haberte dejado allí."

“¿Quieres hablar de ello?"

Reed agitó la cabeza.

Jae entró en la habitación, parándose a un brazo de distancia de dónde estaba Reed. "Tienes que hablar de ello. No puedes seguir reprimiendo lo que pasa dentro de ti."

"La dependienta... "

"No me refiero a la dependienta. Sé lo que pasó con ella. Volví y pregunté. Probablemente esté buscándose otro trabajo ahora."

“¿Buscando trabajo?" Reed no estaba segura sobre que le causó mayor sorpresa - el hecho que Jae volviera a comprobar que pasó - o que obviamente había tomado cartas en el asunto por ella.

"Um - hmm. Normas de la casa. Disney tiene reglas muy estrictas sobre como tratar a los invitados. Regla número uno – no fastidiar a los VIPs."

“Recuérdame que nunca te enfade.”

"Lo añadiré a tu contrato." Jae se había movido y había tomado asiento sobre el sofá. "Así que cuéntame."

“Así, ¿sin más?"

"Así sin más. Es la regla número tres en el manual de amistad." Abrió un libro imaginario, pasando un dedo por la inexistente página. "Cuando la amiga de la primera parte... esa soy yo..." Jae se golpeó el pecho. "... le hace saber a la amiga de la segunda parte... esa eres tú..." Esta vez señaló a Reed. "... que la amiga de la primera parte... "

“¿Cómo es que tú eres la amiga de la primera parte?" Reed se dejó caer sobre la cama, estirándose y apoyándose contra la cabecera.

"Es mi manual."

"De acuerdo... continúa."

Jae hizo como que buscaba en el libro dónde se había quedado, "... lo primero es estar dispuesta a escuchar, después la parte de la segunda parte ha de hacer al menos el esfuerzo de dejar que la amiga escuche." La directora resueltamente cerró el libro imaginario y se echó hacia atrás para dejarlo sobre la mesita.

Reed abrió la boca, para cerrarla de nuevo.

"Vale... veo que necesitamos otra táctica." Jae se volteó ligeramente y se sentó con las piernas cruzadas. "Empecemos con algo sencillo.... ¿tienes pesadillas cada noche?"

"No, creo que deberías continuar y preguntarme algo difícil," refunfuñó sarcásticamente Reed. "No todas las noches, no."

“Ves, no fue tan difícil." Jae cogió el teléfono de la mesilla. "Dos batidos, uno con extra de miel.... Gracias... espere... y algunas galletas... Oreo si tienen... Gracias de nuevo."

"Prefiero las Oreo con leche fría.” ¿Sería eso todo? ¿Se terminó la charla? Jae se sentó con calma en el sofá, cortos mechones de pelo rubio quedaron hacia arriba al pasarse la mano por ellos, y Reed se quedó esperando a que cayese el otro zapato. Nada. “¿Todas tus conversaciones sentimentales van acompañadas de comida?" preguntó para aligerar el ambiente.

"Nop. Algunas van con dos - por - cuatro." La directora guiñó de forma descarada. “Bueno, ¿cuál era la escena que necesitabas ensayar?"

 

Capítulo 18

"Rodando cámara." Jae se inclinó hacia delante en su silla.

"Rodando cámara."

Jae ni siquiera echó un vistazo al hombre que manejaba la caja de sonidos. "Velocidad".

"Velocidad." El equipo de sonido verificó la orden.

"Escena 170. Toma 7." Chascó la pizarra al cerrarse.

"Acción." Se levantó, articulando las palabras de forma inconsciente con Sarah. De hecho, dada la tendencia de Reed a ensayar tanto Jae pensó que conocía mejor la escena que el mismo Gellar. Lo había disfrutado y todo y eso le había dado una perspectiva diferente sobre el material que estaban rodando.

"Corten." Jae se acercó al escenario, inclinándose sobre la mesa donde estaban sentadas las actrices. "Vale una toma más desde... ‘¿Puedo hacerte una pregunta personal?'" Se giró hacia el cámara, esta vez quiero media longitud sobre ellas, después lo invertiremos y repetiremos las tomas de Sarah."

El restaurante era todo suyo, solo había gente del casting, el equipo y algunos extras. Era más barato rodar aquí que en el estudio y a pesar de los movimientos de cámara y la iluminación estaba quedando francamente bien.

"Rodando cámara."

"Rodando."

"Velocidad."

"Velocidad."

"Escena 170. Toma 8."

"Acción."

¿Puedo hacerte una pregunta personal?" Inquirió, un poco avengonzada.

" Um… no te garantizo que conteste pero sí, adelante ."

Sarah se inclinó hacia delante y esta vez Reed no se echó para atrás. “¿Tu nombre es el diminutivo de algo o es simplemente Dar? "

" Bueno, mi madre era … es … supongo que lo sigue siendo… una adicta a las novelas románticas españolas… tenía un personaje favorito… Paladar. Me llamo así por eso. Lo odiaba… me lo cambié legalmente al cumplir los dieciocho .” Jae sonrió para sus adentros, Reed había convencido a la directora para que le dijera de qué era diminutivo el nombre de Jae. Ella había sonreído satisfecha y le había dicho a Reed que le diría lo del nombre a cambio de saber algo de la actriz.

" Paladar... no sé.. a mi me gusta.. te pega ." Reed puso la misma cara de pánico que cuando Jae la llamaba Eeyore en público. " Sin embargo, no debes preocuparte… no lo usaré… no, si no te gusta.

" Pe… um… bueno… ¿Y el tuyo? ¿Es Kerry el diminutivo de algo? "

" Kerrison. No lo uso mucho… incluso en mi curriculum pone Kerry… y en todos mis papeles oficiales de trabajo .” Las entradas de Sarah eran perfectas, su tono una mezcla entre divertida y avergonzada.

Vale Reed, veamos una sonrisa aquí de acuerdo… ¿por favor? Le rogó Jae mentalmente a la actriz. " Mm.. lo sé.. por eso pregunté ." Reed miró hacia arriba con sonrisa burlona. " Podía simplemente conectarme y encontrar la respuesta ." ¡SI!… Esto hacía que dejasen una de las partes difíciles atrás. Quizás podrían salir de esta con un par más de tomas. Incluso si Reed se helaba el resto de la escena podrían seguir desde una escena más avanzada la próxima vez. A Jae no le gustaba nada las cintas de cortar y pegar, prefería grabar las conversaciones de forma continua.

" Eso es tan raro... tú sabes tantas cosas sobre mí, y yo… es simplemente extraño. Quiero decir, no es como si yo pudiera conectarme y encontrar cosas sobre ti.

" Kerry, ya sabes más acerca de mí de lo que encontrarás en los ordenadores de la compañía ." " Tus compañeros de trabajo estarían sorprendidos de saber cómo es mi casa o que me gusta bucear, o cual es mi verdadero nombre, por ejemplo .” El tono de Reed se había vuelto tranquilo, pensativo. Jae recordó su conversación la noche anterior... sólo que al contrario de Kerry con Dar, Jae no sabía nada de la vida personal de Reed.

" Bueno… eso me hace sentir mejor... " Sarah se ruborizó y la directora se preguntaba que estaría pensando la joven actriz para alcanzar ese color rojo tan peculiar... bueno, desde luego nos evita tener que usar maquillaje . " Sabes.. no es para traer un mal tema, pero tu verdadero nombre me recuerda a algo. ”

" A qué… ¿un paquete de nubes?. Esa era una versión popular cuando era joven ." Reed giró con cuidado el vino en su copa, consiguiendo satisfactoriamente parecer desinteresada en la respuesta.

Jae mantuvo la respiración... aquí estaba... las primeras señales de que las cosas estaban cambiando... sin el diálogo interno de las protagonistas llenando los silencios, la energía de esta escena era crucial. Tenía que ser divertida, seria y dulce al mismo tiempo. Vamos Roo, sé que puedes…

" Oh… ¿cómo Mallomar? " Dos minutos pasaron antes que Sarah continuase, " Bueno, sois dulces y sabrosos ." Un color rojo más intenso apareció en el rostro de Sarah, impresionando a Jae. Entonces la actriz cambió su tono de voz a uno más nervioso. " Um.. Eso no... quiero decir, yo no… um .”

Vamos Reed… animó mentalmente Jae… Devuélvele la jugada .

Reed rió por lo bajo de forma suave. " Sí.. sí.. sé lo que quieres decir... tranquila. ” Hizo una pausa. "¿En qué más estabas pensando?"

" Um... " Sarah se frotó la cara, con la excusa de echarse hacia atrás un inexistente mechón de pelo, como si intentase hacer desaparecer así el rubor. " Paladines, en realidad ."

A Jae no le preocupaban en absoluto las siguientes frases. Podían haber sido escritas justo para la actriz.

Reed puso un tono de voz más grave y se inclinó hacia delante. " Kerry... no soy ninguna especie de buena persona... créeme ¿vale? Me como a la gente para almorzar… despido gente como me cambio de camisa… reestructuro compañías para maximizar los beneficios a nuestra compañía… todo el mundo me odia. Así que… trata de recordarlo ¿Sí? O te llevarás un shock cuando entremos en estas reuniones .

" No todos ." Dijo Sarah, Jae diciéndo de nuevo las palabras con ella.

¿Hmm?" Reed la miró inquisidora, la misma expresión de incredulidad en la cara que al ensayar la noche anterior. Jae comenzaba a comprender que Reed utilizaba reacciones de la vida real sobre diferentes acontecimientos, imitando su propio comportamiento, para después reflejarlo en la pantalla. La directora encontró más de Reed en la pantalla que de la propia Dar.

" No todo el mundo te odia. Yo no ."

Yo no… terminó mentalmente Jae, dejando que se hiciese el silencio unos segundos. "Y corten."

Reed alzó la vista en su busca, arqueando una ceja a modo de pregunta. Jae sonrió abiertamente y le alzó el pulgar en señal de aprobación. La actriz asintió y se levantó de la mesa para que pudieran rodar el diálogo de Sarah desde un ángulo más cercano.

Ni siquiera necesitaba mirar la cinta para saber que lo habían clavado esta última vez. Había tomado la decisión acertada al rodar primero en la montaña rusa, permitiendo que Reed se sintiera cómoda con la otra mujer antes de hacerlas interactuar como amigas.

"Desde ‘Costillas, extra de costillas'”. Le dio un apretón de aliento a Sarah en el hombro. "Repites como lo hiciste esta última vez y estará perfecto."

"Ahora sí que aspiro a rodar." Sarah terminó de estirarse y se sentó de nuevo en la silla. Después dejó que midiesen las distancias, asegurándose que la silla no estaba demasiado lejos como para afectar la continuidad de la escena.

"¡Ajá!." Gimió Jae.

Reed se apoyó contra un poste, guión en mano. Me pregunto que haría falta para que le leyeras tus frases a Sarah en estas escenas. Se quedó pensando Jae mientras un ayudante le indicaba a Sarah cuando hablar.

"Rodando cámara." Entonces Jae se olvidó de Reed al concentrarse en lo que ocurría delante de la cámara.

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