Se estudiaron la una a la otra durante un largo y pensativo momento.
—Siento lo de antes yo… —comenzó a decir Kerry.
—Lo siento te reñi…yo —dijo Dar con voz cavernosa al mismo tiempo.
Volvió a caer el silencio. Dar soltó una respiración y se pasó una mano cansadamente por la cara.
—No te lo merecías.
Kerry se acercó.
—No…no debí haberte cuestionado, Dar —levantó una mano vacilante y tocó el brazo de Dar tranquilizándose a sí misma—. Necesitabas mi apoyo y yo la fastidié.
Dar dejó caer los ojos hasta el suelo.
—No quiero que pienses eso —dijo, tras pensar un momento—. A veces necesitas cuestionarme, Kerry…no sé todas las respuestas, en ocasiones aprieto demasiado…y los resultados no acaban justificando los medios —sus ojos pasaron rápidamente, con sorprendente honestidad—. Deberías saberlo —Suspiró y miró alrededor—. No sé si esto es lo correcto a hacer…pero no sé que otra cosa intentar…y tengo que intentar algo.
Kerry asintió y se acercó un paso más.
—Lo sé…fui tras aquel camión de allí, me senté…y pensé sobre ello… —hizo una pausa—. Por eso llamé al propietario del almacén…supe que era allí donde tenías que ir seguidamente.
Dar alzó una mano y amablemente la extendió junto a su mejilla.
—Gracias —murmuró con sinceridad—. Eso estuvo muy bien de verdad…¿cómo supiste lo de el tablero?
Kerry sonrió, sintiendo protestar a sus músculos faciales tensos por el frío.
—Tecnología moderna…entré en la página local del edificio e hice una búsqueda sobre la propiedad comercial disponible en esta área…listé mis especificaciones y salió —sus ojos centellearon gravemente ante el ensanchamiento de los de Dar—. Hasta encontré el número del propietario —Añadió—. No le hizo muy feliz que lo llamase a las dos de la mañana, pero al ofrecerle el veinte por ciento más de lo que me estaba pidiendo, hizo una excepción y dijo que venía ahora mismo. Vive a unos diez minutos de aquí.
Dar meneó la cabeza ligeramente y después, impulsivamente, abrazó a Kerry deleitándose en la calidez cuando la mujer más pequeña la rodeó con sus brazos y la estrujó con fuerza.
—Eres la mejor.
Kerry sonrió de puro alivio, ignorando la humedad de la chaqueta de Dar. Se soltó de su jefa y le dio una suave palmada en el costado.
—Y…hey, ¿Dar?
—¿Mm? —los ahora cálidos ojos azules la consideraron.
Kerry alzó su barbilla.
—Cuando quieras hablar de tu vieja historia…estoy aquí.
Los párpados de Dar temblaron mientras agachó su cabeza por un momento, después la levantó.
—Gracias —respondió quedamente—. Quizá tengamos tiempo este fin de semana —Para un montón de cosas, meditó.
—Vale —Kerry exhaló—. Bueno, creo que nuestro propietario viene por allí…supongo que es mejor que empecemos…pero, Dar, tengo que preguntarte una cosa…estamos reemplazando los routers, pero, ¿qué pasa con los paneles centrales? Esos no los podemos duplicar…ni aunque comandases media fuerza aérea.
Dar deslizó un brazo sobre sus hombros y empezó a caminar hacia el edificio ahora encendido que estaba tras el centro de operaciones.
—No…pero los paneles centrales están en una habitación aparte…conectados por una fibra óptica LAN de puente —apuntó—. Y el bloque de acceso está en el tejado.
Kerry miró fijamente en tejado, después sus ojos fueron hasta el nuevo camión que acababa de llegar llevando la insignia de la división de fibras ópticas de la compañía de teléfonos.
—Oh…eres muy buena —se giró admirando a su jefa con la mirada—. Eso es muy hábil, Dar…¿pero sabemos si tienen potencia y si están encendidos desde ahí arriba? Creo que esa gente de ambiente lo apagaron todo.
Dar dejó salir una respiración.
—Lo averiguaremos…pero tenemos mucho que hacer antes…va a ser una carrera.
Kerry alzó la cabeza y contempló la creciente muchedumbre hacia la que se dirigían.
—Tengo la sensación de que voy a estar presente en la creación de otra leyenda de Dar Roberts.
—Hmm…esperemos que no sea mi canción del cisne —murmuró Dar.
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Continúa en la SEXTA PARTE